Transporte Libre de Bolivia definirá postura nacional en congreso marcado por la crisis del combustible y el alza de repuestos

El dirigente del Transporte Libre de Bolivia, Luis Casso, informó que su sector realizará un congreso nacional este viernes y sábado en la ciudad de Trinidad, Beni, donde se abordarán temas considerados críticos para el transporte. La delegación iniciará su traslado este miércoles, con la intención de llegar con anticipación y organizar las mesas de trabajo que definirán la posición del sector.

Casso explicó que en la agenda del congreso destacan tres preocupaciones principales: la situación del combustible, la posible nacionalización de vehículos “chutos” y el incremento considerable en el precio de los repuestos. Sobre el tema del combustible, señaló que aún no existe una postura oficial del Transporte Libre, ya que primero esperan escuchar la propuesta del Ministerio de la Presidencia y del Viceministerio de Hidrocarburos respecto al futuro de la subvención, que —afirmó— se encuentra “al límite”.

El dirigente sostuvo que el abastecimiento de diésel es un tema delicado, recordando que el país necesita alrededor de 7 millones de litros por día y que departamentos como Santa Cruz consumen hasta 3 millones diarios. Mencionó que la cadena logística del combustible depende de pagos en dólares a cisternas, proveedores fronterizos y buques internacionales, por lo que la reciente inyección de 86 millones de dólares solo representa un alivio temporal y no una solución definitiva al problema.

Respecto a los autos “chutos”, Casso adelantó que el sector analizará una postura consensuada recién durante el congreso, evitando precipitarse sin antes evaluar las propuestas del Gobierno y las propias contrapropuestas que planean presentar. Remarcó que el transporte espera “con paciencia” una solución técnica y sostenible que permita estabilizar el abastecimiento y evitar nuevas crisis, aunque reconoció que podría requerirse al menos un mes para identificar medidas efectivas.

Finalmente, el dirigente expresó su preocupación por el alto costo de los repuestos, cuyo encarecimiento atribuyó a la inestabilidad del dólar. Señaló que mientras la moneda estadounidense no se regularice, los importadores seguirán vendiendo repuestos al precio del dólar cuando estaba elevado, incluso si el mercado cambia posteriormente. Aseguró que, una vez que se consuma el stock importado a precios altos y el dólar se estabilice, los costos deberían comenzar a disminuir, pero por ahora el sector enfrenta una carga económica difícil de sostener.

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