Las elecciones definirán si Bolivia “prolonga o clausura” la crisis, pero Arce debe sincerar la economía antes de dejar el mando

Nilson Valdez, ejecutivo de la Federación Universitaria de Docentes de Tarija, analizó la coyuntura política de cara a las elecciones del 17 de agosto, señalando que el país se enfrenta a la decisión de prolongar o clausurar la actual crisis.

El docente consideró que, tras la primera vuelta, el Gobierno debería sincerar la economía, suspender algunas subvenciones que generan déficit, liberar el mercado de dólares y asumir medidas urgentes para evitar entregar una administración con despilfarro y problemas financieros. A su juicio, lo peor que podría hacer el presidente Luis Arce es dejar el país en la situación actual sin tomar acciones correctivas.

Valdez afirmó que el bloque democrático es el que presenta mayores posibilidades de “clausurar la crisis”, y que la mayoría de la población afectada por el contexto económico y social acudirá a las urnas buscando un cambio. Resaltó que la democracia requiere respeto tanto a mayorías como a minorías, y que una Asamblea Legislativa sin mayorías absolutas podría ser positiva, ya que obligaría a generar consensos y acuerdos en función de las necesidades del pueblo.

En cuanto a las prioridades, señaló que el próximo gobierno deberá abordar temas económicos como el abastecimiento de combustible, la disponibilidad de dólares y el control de la inflación, además de retos políticos y sociales. Afirmó que las fuerzas del bloque democrático podrían alcanzar mayoría absoluta y que su inclusión de diversos sectores sería clave para resolver estos problemas, siempre y cuando no se repitan prácticas del pasado como pactos a espaldas de la población o reparto de cuotas de poder.

Finalmente, Valdez criticó que, en las últimas dos décadas, el dominio de mayorías absolutas en la Asamblea permitió imponer un modelo hegemónico sin contrapesos, lo que derivó en la actual crisis económica.

Advirtió que el nuevo gobierno no debe cometer los mismos errores, ya que la repetición de viejas prácticas deterioraría rápidamente su legitimidad e impediría tomar las medidas necesarias para estabilizar el país.

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