La memoria se convierte en el cuello de botella: la RAM dispara los precios y redefine el mercado del PC

El mercado del hardware atraviesa un punto de inflexión silencioso: el encarecimiento y la escasez de la memoria RAM han dejado de ser un problema coyuntural para convertirse en un factor que distorsiona la estructura de precios y las decisiones comerciales en la industria de los ordenadores personales.

La señal más clara de este cambio llegó desde Estados Unidos, donde el integrador Paradox Customs decidió ofrecer ordenadores preensamblados sin memoria RAM. La medida, inusual hasta ahora, busca sortear la falta de suministro estable y la escalada de precios, permitiendo a los clientes utilizar módulos propios o adquiridos por su cuenta.

Este fenómeno altera la lógica tradicional de configuración de un PC. Componentes como el procesador o la tarjeta gráfica, históricamente determinantes en el precio final, pasan a un segundo plano frente a la RAM, que hoy puede desbalancear por completo un presupuesto y obligar a recortes en otras áreas clave del equipo.

Ante este escenario, las empresas están adoptando estrategias diversas para contener el impacto. CyberPowerPC, por ejemplo, anunció incrementos de precios a partir de diciembre de 2025 debido a las “condiciones del mercado”, mientras que Framework optó por retirar la venta de módulos de memoria por separado para evitar la especulación y priorizar a sus clientes directos.

Detrás de la crisis se encuentra la creciente presión de la industria de la inteligencia artificial. Los centros de datos demandan grandes volúmenes de memoria, lo que está redirigiendo la capacidad productiva de fabricantes como Samsung o SK Hynix hacia memorias de alto margen, como la HBM, en detrimento de la RAM convencional de consumo.

El impacto no es uniforme en toda la cadena. Los integradores pequeños y medianos, que dependen del mercado abierto para abastecerse, sienten de inmediato las variaciones de precios y disponibilidad. En contraste, los grandes fabricantes globales, como Dell o HP, amortiguan mejor estos vaivenes gracias a su escala y contratos a largo plazo.

Esta diferencia explica por qué los cambios más visibles aparecen en los configuradores de empresas especializadas, mientras que los grandes jugadores ajustan precios y catálogos de manera más gradual y menos explícita para el consumidor final.

En conjunto, el auge de los ordenadores preensamblados sin RAM evidencia un mercado en transición, donde un componente antes secundario se ha convertido en protagonista. La memoria ya no es invisible: hoy condiciona catálogos, estrategias y la percepción de valor de los equipos en un escenario marcado por la incertidumbre.

Vía: Xataka

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