Tarija llega al debate cultural con una deuda histórica: riqueza vitivinícola sin beneficio para sus artistas

El departamento de Tarija será el último en cerrar el proceso nacional de las Jornadas Culturales Plurinacionales 2026, en un escenario marcado por una fuerte paradoja: una economía cultural dinámica que no logra beneficiar de forma directa a sus actores.

La región produce el 85% de la uva del país y su cadena vitivinícola genera entre 120 y 160 millones de dólares anuales, consolidándose como uno de los motores económicos más importantes del sur de Bolivia.

Sin embargo, detrás de esta bonanza, artistas, artesanos y gestores culturales continúan sin acceso a seguridad social, contratos formales ni fondos de fomento que respalden su trabajo.

El evento, impulsado por el Ministerio de Turismo Sostenible, Culturas, Folklore y Gastronomía del gobierno de Rodrigo Paz Pereira, busca construir un Plan Nacional de Fomento al Desarrollo Cultural mediante un proceso participativo en los nueve departamentos.

Las jornadas, que se desarrollarán el 24 y 25 de abril, incluyen mesas temáticas enfocadas en derechos culturales, patrimonio, economías creativas, tecnología y gobernanza cultural.

Entre estos ejes, el debate sobre economías culturales aparece como el más urgente para Tarija, debido al crecimiento del enoturismo y la falta de políticas que fortalezcan a los creadores locales.

Asimismo, el patrimonio cultural —como el Qhapaq Ñan y las culturas del Chaco— enfrenta desafíos de protección y reconocimiento frente a la expansión de actividades económicas.

Otro punto crítico es la desigualdad en la distribución de beneficios, especialmente en el caso de las mujeres, que sostienen gran parte de la cultura viva pero tienen escasa representación en espacios de decisión.

A esto se suma la brecha generacional, donde jóvenes creadores enfrentan falta de oportunidades, lo que impulsa la migración cultural hacia otras regiones del país.

Las jornadas representan así una oportunidad clave para redefinir la política cultural en Tarija, en busca de un modelo que no solo promueva su identidad, sino que garantice derechos, financiamiento y sostenibilidad para quienes la construyen.

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