La IA que predice tu salud: un modelo anticipa enfermedades con 20 años de antelación

Un grupo internacional de investigadores ha desarrollado un modelo de inteligencia artificial capaz de anticipar la aparición de más de mil enfermedades con hasta dos décadas de antelación. El estudio, publicado en la revista Nature, plantea un cambio radical en la prevención médica, ya que permitiría adaptar estilos de vida, realizar pruebas tempranas o incluso diseñar políticas sanitarias más eficaces.

El modelo, bautizado como Delphi-2M, fue creado a partir de datos médicos y de estilo de vida de 400.000 personas en el Reino Unido y validado con registros de casi dos millones en Dinamarca.

Su funcionamiento se inspira en la lógica de los grandes modelos de lenguaje, como ChatGPT, pero en lugar de palabras, analiza secuencias de diagnósticos y factores de riesgo para prever trayectorias de salud.

Los resultados muestran que Delphi-2M puede alcanzar niveles de precisión similares a los mejores algoritmos específicos para enfermedades como la demencia o el infarto, y en algunos casos, los supera. Por ejemplo, en predicciones a 10 años sobre infartos de miocardio, el modelo acierta siete de cada diez casos. Sin embargo, cuando la proyección se extiende a 20 años, su fiabilidad baja al 14%, aunque aún representa una mejora respecto a las estimaciones basadas únicamente en edad y sexo.

Los investigadores destacan que, más allá de predecir enfermedades concretas, Delphi-2M ofrece un panorama global de la salud de una persona y cómo distintas dolencias se interconectan. Esto abre la puerta a identificar vínculos entre trastornos mentales, tumores o enfermedades crónicas, permitiendo una visión más integral de la medicina preventiva.

No obstante, expertos en bioética y derecho sanitario advierten de los riesgos. El uso indebido de esta tecnología por aseguradoras o bancos podría derivar en prácticas discriminatorias, como ajustar primas de seguros o negar créditos en función del riesgo de enfermedad futura. Aunque en Europa existen marcos regulatorios estrictos, los especialistas insisten en reforzar la protección de los datos biomédicos y limitar su uso exclusivamente a fines científicos y sanitarios.

Finalmente, los autores subrayan que la herramienta aún necesita ensayos clínicos antes de aplicarse en la práctica médica cotidiana. Aun así, su potencial ya es evidente: más allá de los pacientes individuales, Delphi-2M podría servir para diseñar políticas públicas de salud basadas en proyecciones realistas de la evolución de enfermedades en poblaciones enteras, un recurso vital en sociedades cada vez más envejecidas.

Vía: El País, España

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