El integrante del comité, Fernando del Carpio, calificó como falsos la mayoría de los argumentos sobre un presunto daño a la fauna piscícola del río Pilcomayo. Aseguró que el proyecto regulará el caudal de agua, mitigará la contaminación minera y no afectará la soberanía de la cuenca.

El desarrollo del proyecto hidroeléctrico y de regulación hídrica de la Presa Carrizal se encuentra en el centro del debate regional. El miembro del Comité Impulsor de la Presa Carrizal, Fernando del Carpio, informó sobre un reciente encuentro de socialización promovido por la Empresa Nacional de Electricidad (ENDE) y representantes de los pueblos indígenas de la región del Gran Chaco, quienes manifestaron su firme desacuerdo y oposición a la ejecución de esta megaobra hídrica.

Del Carpio explicó que para este cónclave se delegó una comisión compuesta por tres representantes técnicos de la región chaqueña junto al presidente del Comité Cívico de Tarija. La postura oficial llevada por el comité impulsor fue la de defender la necesidad histórica de ejecutar el proyecto, lamentando que sectores locales pretendan frenar el desarrollo cuando todavía se encuentran en etapa de debate y definición diversos criterios de ingeniería y diseño técnico.
Refutan argumentos sobre la fauna piscícola y el sábalo
El representante del comité impulsor cuestionó de forma directa las observaciones ambientales planteadas por los sectores indígenas del Chaco, argumentando que la plataforma de rechazo carece de sustento científico en su mayoría.
«Se están oponiendo en la región del Chaco con argumentos, algunos válidos, pero la gran mayoría son mentirosos; relacionados, por ejemplo, con que va a afectar a la fauna ictiológica. Cuando más agua tenemos en el río, indudablemente existen mejores posibilidades para el desarrollo de la fauna ictiológica de todo el río Pilcomayo. La regulación del río Cambalaya de ninguna manera va a poner en riesgo a la cuenca del Pilcomayo en general; más bien, todos los efectos son positivos». — Fernando del Carpio, Miembro del Comité Impulsor.
Para esclarecer la crisis pesquera que arrastra la zona, Del Carpio aclaró que la histórica disminución de los cardúmenes de peces en Villa Montes no se debe a los planes bolivianos, sino a factores externos. Atribuyó el problema de forma exclusiva a los emprendimientos hídricos construidos aguas abajo del río Pilcomayo en territorio extranjero, citando específicamente las obras civiles del denominado «Proyecto Pantalón» y el embalse de Formosa en Argentina, infraestructuras que sí bloquean físicamente la migración y el ascenso de los peces hacia el territorio nacional.
Mitigación de la contaminación minera y defensa de la soberanía
Respecto a la calidad del agua de la cuenca, el comité impulsor reconoció que la contaminación provocada por la actividad minera en las zonas altas del país constituye un problema real y severo. No obstante, Del Carpio argumentó que la construcción de la Presa Carrizal funcionará como un factor de mitigación para disminuir la concentración de sedimentos. Remarcó que, para solucionar el problema de fondo, las principales medidas de control ambiental deben ejecutarse de manera obligatoria aguas arriba —donde operan los ingenios mineros— exigiendo que ninguna empresa genere pasivos ambientales que dañen el ecosistema hídrico.
Finalmente, el activista e impulsor del proyecto lamentó que la dirigencia chaqueña esté internacionalizando de manera errónea una discusión que es de competencia netamente boliviana. Del Carpio sentenció que elevar estas protestas desde Villa Montes hacia esferas binacionales genera un perjuicio directo a la soberanía del Estado boliviano sobre sus propios recursos naturales, por lo que instó a reconducir el debate técnico con base en la planificación de ENDE.
