
El dirigente campesino de Pampa Galana, Ramiro Ramos, denunció que la policía tuvo que intervenir para desalojar por la fuerza a un grupo de avasalladores que intentaron ocupar terrenos comunales.

Según Ramos, estas personas, lideradas por un supuesto dirigente llamado Adele Aguirre, alegaban tener derechos propietarios sobre tierras que forman parte del área comunal, donde la venta y fraccionamiento están prohibidos por ley.

Ramos explicó que la comunidad de Pampa Galana ya cuenta con títulos de propiedad legítimos tras un proceso de saneamiento de más de 20 años y que los avasalladores pretendían apropiarse de unas 15 hectáreas de manera ilegal.
El dirigente advirtió que este tipo de acciones engaña a pobladores que son inducidos a pagar cuotas o multas bajo falsas promesas de regularización de terrenos.
Durante el desalojo, la Defensoría del Pueblo también acompañó la intervención para proteger la integridad de algunos niños que se encontraban en el asentamiento.
Ramos insistió en que los asentamientos ilegales no solo perjudican a la comunidad, sino que, en algunos casos, incluso involucran cementerios clandestinos dentro de la zona rural, los cuales ya habían sido reportados al INRA desde 2016.

El dirigente denunció además la participación de funcionarios municipales corruptos, quienes supuestamente habrían facilitado los intentos de apropiación de tierras. En este sentido, Ramos adelantó que presentarán documentación ante la municipalidad y la fiscalía para que se tomen acciones legales y se establezcan precedentes contra futuros avasalladores.
Finalmente, Ramos hizo un llamado a la población a no dejarse engañar por falsos dirigentes y reafirmó que la comunidad seguirá defendiendo sus tierras. Aclaró que la comunidad ha donado 20 hectáreas al municipio con fines sociales y que no permitirá que malos funcionarios o particulares se apropien ilegalmente de estos terrenos, reiterando su compromiso de actuar conforme a la ley.

