
El CEO de Instagram, Adam Mosseri, salió al paso de los rumores que aseguran que la aplicación escucha las conversaciones de sus usuarios para mostrar anuncios personalizados. En un video publicado recientemente, Mosseri negó de manera tajante que Instagram use el micrófono del teléfono para espiar, explicando que esto sería una grave violación de la privacidad y notoriamente visible para los usuarios.

Mosseri explicó que lo que muchas personas perciben como anuncios “adivinados” es en realidad producto de cuatro factores: búsquedas previas de los usuarios, acciones de su entorno, anuncios previos que se olvidaron y coincidencias.

“No os escuchamos. No usamos el micrófono del teléfono para espiaros”, recalcó el ejecutivo, asegurando que cualquier uso del micrófono sin permiso sería detectable por la batería y por indicadores en la pantalla.
La desmentida se produce en un contexto delicado, pues Meta anunció que a partir de diciembre las conversaciones con su asistente de inteligencia artificial se integrarán a la personalización de anuncios y recomendaciones, aunque este cambio no aplicará, por el momento, en la Unión Europea. Esta cercanía entre las comunicaciones generó debate sobre la privacidad y la recopilación de datos.
No es la primera vez que Meta se pronuncia al respecto. En 2016, Facebook negó el uso del micrófono para orientar publicidad, y dos años después, Mark Zuckerberg reafirmó esta postura ante el Senado de Estados Unidos. La compañía también incluyó documentación oficial en su web de soporte reiterando que no realiza escuchas encubiertas.

Estudios independientes respaldan esta afirmación. En 2017, investigadores de Northeastern University analizaron más de 17.000 aplicaciones, incluidas las de Facebook, y no encontraron evidencia de que el micrófono se activara sin consentimiento. Aunque detectaron otros métodos de recopilación de datos, las escuchas encubiertas no estaban presentes.
Técnicamente, los sistemas operativos modernos como iOS y Android requieren permisos explícitos para acceder al micrófono. Además, cualquier activación muestra un indicador visual, lo que hace prácticamente imposible que una aplicación grabe conversaciones sin que el usuario lo note. El consumo extra de batería por una escucha constante también habría sido evidente.
La persistencia del mito se explica por la alta precisión de la publicidad dirigida y la dificultad de los usuarios de comprender cómo se generan los anuncios. A ello se suma la memoria selectiva y la historia de controversias de Meta sobre privacidad, que hacen que muchos prefieran atribuir los anuncios a escuchas encubiertas en lugar de a algoritmos de recopilación de datos.

Vía: Xataka
