
La situación en Gaza ha puesto en el centro del debate la urgencia de evacuar a miles de niños enfermos y heridos que requieren atención médica inmediata. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), más de 15.600 personas necesitan salir de la Franja para recibir tratamiento, pero menos de 350 han podido llegar a la Unión Europea desde el inicio del conflicto en octubre de 2023. Pese a los llamados internacionales, muchos países europeos se muestran reacios a recibir pacientes por temor al impacto en sus políticas de seguridad y migración.


La crisis sanitaria en Gaza es descrita como un “colapso total”: hospitales destruidos o sin recursos apenas logran cubrir necesidades básicas. Médicos Sin Fronteras advierte que la lista de espera de pacientes graves aumenta constantemente, mientras que las evacuaciones dependen de complejos filtros que van desde la identificación de los casos más urgentes por el Ministerio de Salud de Gaza, hasta la autorización de la OMS y la aceptación final de los Estados europeos.
Algunos países han dado pasos significativos. Italia, por ejemplo, realizó en agosto la mayor operación de evacuación, trasladando a 31 niños y 120 acompañantes a hospitales de Roma y Milán. Los menores presentaban amputaciones, leucemia, malnutrición severa y heridas de guerra imposibles de tratar en Gaza. Pese a su política migratoria estricta, Italia concedió permisos de residencia temporal para garantizar la integración de los pacientes y sus familias.
Sin embargo, otros países han mostrado resistencia. Dinamarca mantiene su negativa a acoger pacientes, alegando problemas de integración pasados con comunidades palestinas. Alemania apenas recibió un paciente y expresó dudas por cuestiones de seguridad. Francia, tras atender a 27 personas, suspendió las evacuaciones a la espera de los resultados de una investigación sobre un estudiante palestino acusado de antisemitismo. Austria, por su parte, no ha recibido a nadie y responsabiliza a la burocracia y a las autorizaciones israelíes del bloqueo.
Las diferencias en la respuesta europea han generado críticas de la OMS, que recuerda que “no se trata de caridad, sino de una obligación moral y legal”. El organismo insta a los Estados a poner la salud por encima de la política y recalca que todos los niños tienen derecho a un futuro digno. Bélgica, que ya recibió a 14 pacientes y planea acoger más, respalda este enfoque humanitario y reconoce que la migración no debería ser un obstáculo para salvar vidas.

Mientras tanto, la ofensiva israelí en Gaza ha dejado más de 64.000 muertos, en su mayoría mujeres y niños, según el Ministerio de Salud local. La tragedia humanitaria no da tregua y mantiene la presión sobre Europa: cada nuevo retraso en las evacuaciones médicas puede significar la pérdida de más vidas inocentes, atrapadas entre la guerra, la burocracia y el debate político.
Vía: Euronews
