

El dirigente del transporte pesado, Juan Carlos Borda, advirtió que la falta de diésel en el país obliga a muchos transportistas a recurrir al mercado negro, donde el litro del carburante llega a costar entre 10 y 14 bolivianos por litro. Según explicó, esta situación genera pérdidas económicas significativas en el sector, ya que los viajes se redujeron drásticamente: “antes un vehículo hacía dos viajes a La Paz (por mes), ahora apenas alcanza para uno”, afirmó.

Borda señaló que la crisis del combustible no solo afecta los costos operativos, sino también los tiempos de trabajo. Mencionó que las largas filas en surtidores representan un perjuicio para los transportistas, quienes incluso deben recurrir a convenios que apenas les aseguran 400 litros de diésel, cantidad insuficiente para cubrir rutas largas como La Paz u Oruro.
Respecto a las propuestas de los candidatos presidenciales sobre el futuro de la subvención de los hidrocarburos, Borda sostuvo que hasta el momento son solo promesas electorales sin certezas. Indicó que el sector está dispuesto a debatir la suspensión de la subvención, aunque reconoció que una medida de esa magnitud tendría un fuerte impacto social, especialmente en el transporte público de pasajeros.

Finalmente, el dirigente recalcó que la situación está empobreciendo al sector del transporte pesado y pidió soluciones reales al próximo gobierno. Señaló que los problemas más graves se registran en los departamentos de La Paz y Santa Cruz, donde la escasez es más evidente, y urgió a las autoridades a garantizar un abastecimiento regular para evitar que la crisis se agrave.
