Preso “fantasma” escapa por cuarta vez de una cárcel italiana y reaviva el escándalo por el colapso penitenciario

Toma Taulant, un preso albanés de alta peligrosidad recluido en el sector de máxima seguridad de la cárcel de Ópera en Milán, protagonizó su cuarta fuga de película. El hombre, de 41 años, serró los barrotes de su celda y se descolgó con sábanas anudadas durante la madrugada, aprovechando la oscuridad y el cambio de turno del personal penitenciario.

Según la reconstrucción de los investigadores, tras salir de su celda Taulant logró alcanzar un muro de seis metros, escalarlo y desaparecer en las inmediaciones sin dejar rastro. El recluso, condenado por diversos delitos hasta 2048, volvió a vulnerar uno de los recintos más seguros de Italia.

La Prefectura activó un operativo de búsqueda a nivel nacional con patrullajes, controles fronterizos y vigilancia en zonas rurales e industriales, ante el temor de que el fugitivo intente huir del país. Paralelamente, se analizan las cámaras de seguridad para establecer si contó con algún tipo de ayuda interna o externa para ejecutar la fuga.

Taulant no es un desconocido para las fuerzas del orden: suma tres escapes exitosos previos, incluido uno en 2013 desde la prisión de Parma, y otro en Bélgica, donde volvió a burlar los sistemas de seguridad tras haber sido extraditado. Su historial delictivo lo ha convertido en una figura emblemática de las fallas estructurales del sistema penitenciario.

El nuevo episodio ha reavivado las críticas sobre la crisis en las cárceles italianas, marcadas por el hacinamiento y la falta de personal. Solo en 2025, la superpoblación carcelaria alcanzó el 133%, con más de 62.000 reclusos para una capacidad de 51.000 plazas, según la Asociación Antígona.

La escasez de funcionarios agrava el problema: Italia cuenta con poco más de 46.000 policías penitenciarios, pero serían necesarios al menos 20.000 más para garantizar una vigilancia adecuada. Los sindicatos denuncian que la situación se ha vuelto “insostenible” y que las políticas aplicadas en los últimos 25 años han fracasado.

En la cárcel de Ópera, donde se produjo la fuga, el hacinamiento llega al 153% y solo 533 agentes intentan administrar un recinto que requeriría al menos 811. Para los expertos, este escape vuelve a evidenciar una crisis estructural que vulnera derechos humanos, sobrecarga al personal y deja en evidencia la fragilidad del sistema penitenciario italiano.

Vía: Euronews

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