
El Tribunal Supremo Electoral (TSE) decidió trasladar sus sesiones a Santa Cruz de la Sierra a partir de este viernes, debido a las amenazas recibidas por parte de dirigentes afines al expresidente Evo Morales. La decisión fue confirmada por uno de los vocales del TSE, mientras abordaba un vuelo desde el aeropuerto de El Alto hacia la capital oriental, buscando resguardar la seguridad del cuerpo electoral en medio de una creciente tensión política.

Las amenazas surgieron tras la decisión del TSE de no inscribir a Morales como candidato presidencial para las elecciones generales del 17 de agosto. Un dirigente intercultural evista señaló directamente a los vocales Óscar Hassenteufel y Tahuichi Tahuichi, asegurando tener identificadas sus viviendas y advirtiendo con revelar información sobre sus familiares. Estas declaraciones fueron consideradas como una forma de amedrentamiento.
Frente a esta situación, Tahuichi respondió que no cederá ante las amenazas y que está dispuesto a “ofrendar su sangre a la Pachamama” si es necesario. La tensión entre el evismo y el órgano electoral se incrementa a medida que se acercan las fechas clave del calendario electoral, especialmente ante la presión del ala radical del MAS para habilitar a Morales como candidato, pese a no haber cumplido los requisitos legales.
El presidente del Comité pro Santa Cruz, Stello Cochamanidis, ofreció públicamente a los vocales del TSE trabajar desde esa ciudad, asegurando que podrían operar con mayor tranquilidad y garantizar el cumplimiento de los plazos electorales. En sus palabras, Santa Cruz puede brindar condiciones para que el TSE llegue al 6 de junio con las candidaturas definidas, como exige el cronograma oficial.

El evismo insiste en la inscripción de Evo Morales, pese a que este no tiene partido político habilitado, no se registró dentro del plazo legal del 19 de mayo y no cuenta con resolución favorable para postular. La presión de sus bases ha derivado en movilizaciones y amenazas directas, poniendo en entredicho la independencia y seguridad del órgano electoral.

Vía: La Razón
