Mariana Prado: “El modelo paternalista llegó a su fin y la hegemonía masista también”

La candidata a la vicepresidencia por la Alianza Popular, Mariana Prado, afirmó que el modelo económico paternalista que caracterizó al Estado boliviano durante los últimos años ha llegado a su fin. Según señaló en el programa “Yo Elijo” de EL DEBER, se debe avanzar hacia una verdadera economía plural, donde el Estado deje de actuar como un “padre” y permita una mayor participación del sector privado en determinadas áreas.

Prado, quien acompaña a Andrónico Rodríguez —actual presidente del Senado— en la fórmula presidencial, admitió además que la hegemonía política que mantuvo el Movimiento al Socialismo (MAS) por dos décadas ya no existe. A su criterio, el país atraviesa una nueva etapa que demanda liderazgos dialogantes y propuestas de renovación en la gestión pública y económica.

La exministra de Planificación del Desarrollo señaló que el Estado debe continuar en sectores estratégicos como minería, hidrocarburos, energía y litio, pero también necesita sumar inversión privada en proyectos de alto impacto como el Hub de Santa Cruz. “Ya no podemos depender exclusivamente del Estado”, afirmó, abogando por un modelo más equilibrado.

Desde esta perspectiva, hizo un llamado a otros actores del “bloque popular” a sumarse al proyecto de Andrónico Rodríguez. Mencionó específicamente a candidatos con raíces masistas como Eva Copa (Morena) y Eduardo Del Castillo (exministro de Gobierno), a quienes invitó al diálogo, marcando distancia con el ala evismo del MAS, que continúa con posturas más cerradas.

Respecto al expresidente Evo Morales, evitó pronunciarse directamente sobre las acusaciones de trata de personas y estupro que enfrenta, y que lo mantienen recluido en el trópico cochabambino desde hace nueve meses. Prado se limitó a señalar que estos casos deben ser atendidos exclusivamente por la justicia ordinaria.

La propuesta androniquista, según Prado, busca adaptar el modelo económico y político a las nuevas realidades del país. Con ello, busca marcar un punto de inflexión respecto al MAS tradicional, abriendo espacio a una nueva generación de liderazgos que apuestan por la institucionalidad, la apertura económica y el diálogo político.

Vía: El Deber

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