
El dictador Nicolás Maduro elevó nuevamente el tono militarista al ordenar “alerta máxima” a la Aviación Militar Bolivariana frente al despliegue de fuerzas estadounidenses en el Caribe. En un discurso cargado de retórica de confrontación, aseguró que Venezuela está preparada para convertirse en una “república en armas” si la historia lo exige, en medio de una escalada regional marcada por la presencia del portaaviones USS Gerald R. Ford y el avance de la Operación Lanza del Sur.


Durante el acto por el 105 aniversario de la aviación militar, transmitido por la cadena estatal VTV, Maduro afirmó que ninguna “amenaza” intimida al régimen y acusó a Estados Unidos de usar la lucha antidrogas como pretexto para desestabilizar su permanencia en el poder. La Operación Lanza del Sur apunta a desarticular redes del narcotráfico y al denominado Cartel de los Soles, estructura criminal señalada por diversos gobiernos como operada por altos funcionarios chavistas.
El régimen ha intensificado en las últimas semanas ejercicios militares, movilizaciones de milicias civiles y un discurso centrado en la supuesta “unidad popular-militar-policial”, lo que expertos consideran un intento de consolidar control interno ante el creciente cerco internacional. Paralelamente, la crisis aérea se ha profundizado tras la decisión del gobierno venezolano de revocar permisos de operación a seis aerolíneas europeas y latinoamericanas.
El Instituto Nacional de Aeronáutica Civil suspendió las operaciones de Iberia, TAP Portugal, Turkish Airlines, Avianca, Latam Colombia y Gol, acusándolas de “terrorismo de Estado” por cancelar vuelos luego de que la Administración Federal de Aviación de EE.UU. advirtiera sobre riesgos en el espacio aéreo venezolano. El ultimátum de 48 horas para retomar vuelos venció sin resultados, profundizando el aislamiento internacional del país.

La Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) pidió al régimen reconsiderar las medidas y restablecer la conectividad, recordando que las aerolíneas buscan ante todo garantizar la seguridad de pasajeros y tripulantes. Sin embargo, el gobierno venezolano insiste en su discurso de resistencia y acusa a “fuerzas imperialistas” de intentar su derrocamiento.
El cierre de rutas aéreas complica severamente la salida del país para miles de ciudadanos y residentes extranjeros, mientras embajadas europeas y latinoamericanas llaman a extremar precauciones ante la posibilidad de una escalada militar o interrupciones de servicios esenciales.

En este clima de tensión creciente, Venezuela profundiza su aislamiento político, económico y aéreo, mientras Washington y gobiernos de la región monitorean el avance de las operaciones militares y el aumento del militarismo interno, en un escenario donde cualquier movimiento podría escalar la confrontación a nuevos niveles.
Vía: Infobae
