
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, lanzó una crítica directa a Estados Unidos al reclamar una relación bilateral basada en el respeto y la igualdad. Durante un acto del Partido de los Trabajadores en Brasilia, advirtió que su gobierno está dispuesto a negociar, pero solo bajo condiciones equitativas. Lula también apuntó contra Donald Trump, acusando a Washington de haber respaldado acciones desestabilizadoras en la política brasileña.

El mandatario recordó la supuesta injerencia de Estados Unidos en la crisis poselectoral tras la derrota de Jair Bolsonaro en 2022, y denunció el respaldo a intentos de golpe. “No voy a olvidar que ellos también ya dieron el golpe”, dijo, en alusión a lo que considera presiones extranjeras sobre las instituciones brasileñas. Estas declaraciones se producen en un contexto de tensión diplomática con el posible regreso de Trump al poder.
En ese marco, Lula reafirmó su intención de dejar atrás la dependencia del dólar en el comercio internacional. Promovió la creación de una moneda alternativa en el bloque BRICS —integrado por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica— para fortalecer los intereses económicos del Sur Global. Aunque el proyecto aún no se ha materializado, el presidente brasileño sostuvo que su país insistirá en avanzar hacia esa meta.
La situación se agrava por la amenaza de Trump de imponer aranceles del 50% a productos brasileños si no se desestima la causa contra Bolsonaro. En paralelo, el juez Alexandre de Moraes, que lidera esa investigación, fue objeto de sanciones desde Washington, y empresas tecnológicas estadounidenses han chocado con él por las normas sobre contenidos en redes durante las elecciones.

En respuesta, el ministro de Finanzas, Fernando Haddad, calificó como “positivo” el ofrecimiento de diálogo hecho por Trump. Afirmó que se iniciarán conversaciones con el secretario del Tesoro, Scott Bessent. No obstante, Lula mantiene una postura firme y advirtió que Brasil no tolerará sanciones económicas por motivos políticos: “Tenemos postura, intereses económicos y políticos que plantear”, sentenció.
Mientras tanto, manifestaciones masivas convocadas por sectores bolsonaristas se tomaron las calles de Río de Janeiro, Brasilia y São Paulo en protesta por lo que consideran una persecución judicial. Lula, sin embargo, cerró filas con su política exterior independiente: “No subestimo nuestra relación con EE.UU., pero exigimos respeto y equidad. El mundo ha cambiado y Brasil también”.

Vía: Infobae
