Un accidente de tránsito ocurrido el 18 de enero en Yacuiba volvió a poner en evidencia las limitaciones del Hospital Fray Quebracho, un establecimiento de tercer nivel que, pese a contar con infraestructura y equipamiento, continúa funcionando de manera parcial y sin responder plenamente a las necesidades sanitarias del Chaco tarijeño.

El hecho desató un cruce público de responsabilidades entre el Gobierno Regional del Chaco y el Servicio Departamental de Salud (Sedes), mientras los pacientes siguen siendo derivados al colapsado Hospital Rubén Zelaya u otros centros que aún tengan capacidad de atención.
Desde el Gobierno Regional se sostiene que el hospital atraviesa un proceso “gradual” de habilitación y que actualmente brinda atención solo durante 12 horas, a la espera de una verificación técnica del Sedes que permita ampliar el servicio a 24 horas.
El Sedes, sin embargo, rechaza esta versión y afirma que el problema no es técnico sino político. Su director, Nils Casson, aseguró que la ampliación de horarios nunca dependió de una habilitación formal, sino de la voluntad de las autoridades encargadas del hospital.
El Fray Quebracho, el primer hospital de tercer nivel de la Región del Chaco, fue concebido para descongestionar al Rubén Zelaya, pero hasta ahora no ha logrado cumplir ese rol. A inicios de 2026, atendía en horarios extendidos y ofrecía algunas especialidades habilitadas de forma progresiva, como Oftalmología, Otorrinolaringología, Cardiología, Ginecología y Medicina Interna.
En cuanto al personal, la situación es poco clara. En octubre de 2025 el Gobierno nacional asignó 86 nuevos ítems de salud para fortalecer el hospital, que se sumaron a una base previa de alrededor de 48 profesionales, aunque varios servicios clave siguen sin operar plenamente.
Pese a estos avances, persisten deficiencias estructurales: atención limitada, ausencia de emergencias las 24 horas, falta de terapia intensiva y quirófanos completamente operativos. Además, al tratarse de un hospital de tercer nivel, solo atiende pacientes derivados, lo que genera confusión y frustración en la población.
Casson afirmó que el Sedes ya habilitó los servicios solicitados y recordó que incluso emitió conminatorias para que el hospital amplíe su cartera, advirtiendo que de no hacerlo podría perder su licencia. Indicó también que recién días antes del accidente se solicitó una inspección de áreas clave.
Desde la sociedad civil, la Federación de Juntas Vecinales (Fejuve) de Yacuiba cuestionó duramente el cruce de acusaciones. Su presidente, Pedro Hidalgo, lamentó que las autoridades “se tiren la pelota” mientras la población sigue sufriendo un sistema de salud deficiente, e instó a priorizar la atención médica por encima de disputas políticas que, una vez más, terminan cobrando factura a los pacientes.
Vía: El País, Tarija
