Caracas se blinda con Pekín y Moscú: Venezuela endurece su eje geopolítico tras la presión de EE.UU. sobre sus petroleros

La reciente confiscación de dos petroleros venezolanos y la persecución de un tercero por parte de Estados Unidos elevó la tensión internacional y encendió las alarmas en Caracas, que denunció estos hechos como actos de “piratería” y una amenaza directa a la navegación y al suministro energético global.

Washington justificó las operaciones como parte de su ofensiva contra los denominados “buques fantasma”, utilizados —según su versión— para evadir sanciones internacionales. Sin embargo, el Gobierno venezolano considera que se trata de una escalada política y económica contra su industria petrolera.

En este escenario, China emerge como un actor clave para Venezuela. Pekín es actualmente el principal destino del crudo venezolano, lo que convierte a esta relación en un pilar estratégico para la economía de Caracas, especialmente frente al cerco financiero y la vigilancia internacional.

Ante los hechos, el Gobierno chino salió en defensa de Nicolás Maduro y acusó a Estados Unidos de violar el derecho internacional, reafirmando su respaldo a la soberanía venezolana y a la libre circulación comercial, en un contexto de creciente rivalidad global.

Rusia e Irán también han reforzado su respaldo político a Venezuela. Moscú prometió apoyo frente al bloqueo y reiteró su defensa del país sudamericano en el Consejo de Seguridad de la ONU, mientras Teherán ofreció cooperación “en todos los ámbitos”, profundizando los lazos estratégicos.

No obstante, el apoyo ruso muestra límites concretos. La petrolera rusa PCL anunció su retirada definitiva de Venezuela debido a la presión de las sanciones, evidenciando las dificultades prácticas que enfrentan incluso los aliados más cercanos de Caracas.

En América Latina, la crisis genera incomodidad y divisiones. Mientras varios gobiernos evitan pronunciarse para no confrontar con Estados Unidos, Brasil y México retomaron su rol de posibles mediadores. En la última cumbre del Mercosur se llamó a una salida pacífica y al respeto de los derechos humanos en Venezuela, aunque se evitó mencionar a Washington, reflejando las tensiones internas de la región.

Vía: El País, España

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