Argentina de Milei: auge de consumo en elites y crisis para la mayoría

La Argentina presidida por Javier Milei atraviesa un escenario de fuerte contraste social. Mientras sectores acomodados gozan de un auge en viajes al exterior, compra de autos y bienes durables gracias a la apreciación del peso, la mayoría de la población enfrenta dificultades para llegar a fin de mes. Esta polarización se evidencia en datos como el récord de turismo al extranjero y el repunte del consumo de lujo, frente a la caída en ventas de alimentos, medicamentos y productos básicos.

Las medidas económicas de Milei, centradas en el control de la inflación y la estabilización financiera, han logrado frenar el alza de precios, pero también generaron una recesión profunda en 2024. En 2025, la economía muestra signos de recuperación, con tres trimestres consecutivos de crecimiento del PIB, aunque con menor fuerza. El Gobierno celebra los resultados, apuntalados por un nuevo acuerdo con el FMI, pero analistas advierten que los beneficios se concentran en una minoría.

Expertos como el consultor Guillermo Oliveto describen una “sociedad dual”, donde el 30% más acomodado accede al modelo económico actual, mientras la clase media baja y sectores informales recortan consumo y postergan gastos esenciales. La consultora Moiguer refuerza esta lectura, mostrando que la mitad de la población no cubre sus necesidades básicas, mientras una minoría dolariza sus ingresos y realiza compras en el exterior.

A pesar de las carencias, hay un repunte en las expectativas de mejora. Según Moiguer, el optimismo creció del 30% a más del 50% respecto a 2023, cuando la inflación superaba el 200% anual. No obstante, el desempleo aumentó al 7,9% en el primer trimestre de 2025 y se aceleró la precarización laboral, con más trabajadores por cuenta propia y menos empleos formales.

La desigualdad también se manifiesta geográficamente. Mientras barrios ricos de Buenos Aires experimentan un boom inmobiliario, las zonas populares enfrentan cierre de negocios y falta de empleo. Esta brecha se refleja también en el turismo: 6,7 millones de argentinos salieron del país en los primeros cinco meses del año, mientras disminuyó el número de visitantes extranjeros debido a los altos precios internos.

Este desequilibrio económico se traduce en un creciente déficit externo que alcanzó los 5.191 millones de dólares, casi el doble de lo proyectado por el FMI. Críticos comparan este panorama con el modelo neoliberal de los años noventa, temiendo que el esquema actual repita errores del pasado. El Gobierno, sin embargo, insiste en que esta vez “será diferente”.

Vía: El País, España

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