69 años de historia en riesgo: el IBC alerta que el centro para no videntes en Tarija funciona “a media máquina”

Miguel Zenteno, representante del Instituto Boliviano de la Ceguera (IBC), informó que la institución cumple 69 años de vida institucional al servicio de las personas con discapacidad visual en todo el país. En ese marco, dio a conocer la situación crítica que atraviesa el sector en Tarija, donde el Centro de Rehabilitación y Capacitación funciona “a media máquina” debido a la falta de recursos económicos.

Zenteno recordó que el Instituto Boliviano de la Ceguera fue creado en 1957 mediante la Ley del 22 de enero y el Decreto Supremo 08083, bajo la tuición del Ministerio de Salud y Deportes. Su misión principal es planificar y ejecutar políticas vinculadas a la atención de la ceguera en los nueve departamentos del país, brindando apoyo, rehabilitación y capacitación a personas no videntes.

Sin embargo, en el caso específico de Tarija, el representante señaló que los objetivos institucionales se ven limitados por la falta de financiamiento. Explicó que el funcionamiento del centro depende de un convenio con la Gobernación, el cual aún no ha sido firmado para la presente gestión, situación que pone en riesgo la continuidad de los servicios que se brindan al sector.

Zenteno manifestó su preocupación ante la reducción del presupuesto asignado al centro de rehabilitación. Indicó que, mientras en años anteriores el funcionamiento se sostenía con un presupuesto de entre 500.000 y 600.000 bolivianos, para la gestión 2026 se proyecta únicamente un monto aproximado de 304.000 bolivianos, cifra que considera insuficiente para cubrir las necesidades básicas de operación.

Ante este panorama, el representante del IBC hizo un llamado directo al gobernador de Tarija, Óscar Montes, para que escuche la demanda del sector y se concrete la firma del convenio que permita reactivar plenamente el centro de rehabilitación. Señaló que, debido a los recortes económicos, se han visto obligados a reducir servicios y personal, afectando de manera directa a las personas con discapacidad visual.

Finalmente, Zenteno informó que el Instituto Boliviano de la Ceguera cuenta con alrededor de 800 personas afiliadas a nivel departamental, quienes dependen de los servicios que ofrece la institución. Recalcó que garantizar el funcionamiento del centro no solo es una obligación institucional, sino una responsabilidad social para asegurar la inclusión, rehabilitación y calidad de vida de las personas no videntes en Tarija.

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