
El economista Fernando Romero advirtió que la decisión del Gobierno de presentar recién en marzo de 2026 un programa económico podría convertirse en un serio problema político, debido a que —según afirmó— la población solo mantendrá paciencia hasta ese mes.

Señaló que, pese al cambio de administración y la mejora temporal en indicadores como riesgo país o el comportamiento del dólar, no se han adoptado medidas estructurales que ataquen la raíz de la crisis.

Romero remarcó que el país sigue enfrentando los mismos problemas: inflación presionada, escasez de dólares y tensiones por el abastecimiento de carburantes. Si bien reconoció que las filas en surtidores disminuyeron, insistió en que ello solo responde a un “efecto anestésico”, más que a un cambio real en la economía. Consideró preocupante que, transcurridas ya dos semanas desde la posesión de autoridades, el Gobierno continúe sin una intervención de fondo.
El economista también alertó sobre la incertidumbre política en el entorno del Ejecutivo, especialmente por las diferencias entre el presidente Rodrigo Paz y el vicepresidente Edman Lara. A su criterio, “con Lara de vicepresidente, todo puede ocurrir hasta marzo”, lo que aumenta la inestabilidad y genera dudas sobre la capacidad del Gobierno para tomar decisiones coordinadas en el corto plazo.
Romero sostuvo que el periodo óptimo para aplicar ajustes profundos es el inicio de una gestión, cuando todavía existe tolerancia y respaldo ciudadano. Por ello calificó como un error postergar decisiones hasta marzo, pues para entonces “la luna de miel ya se habrá acabado”. Añadió que la promesa de resolver la crisis en 100 días, hecha por algunos actores durante la campaña, queda desmentida por la propia planificación oficial, que ubica cualquier reforma seria recién en 2026.

Finalmente, pidió al presidente Paz y al vicepresidente Lara dejar de lado las diferencias políticas y personales, sentarse a dialogar y asumir un solo norte: sacar al país de la crisis económica. Aseguró que el escenario aún no es catastrófico, pero sí preocupante, y que cualquier retraso adicional en la adopción de medidas puede revertir rápidamente la expectativa positiva generada tras el cambio de gobierno.

