
Un poderoso terremoto de magnitud 8.7 sacudió este martes la región de Kamchatka, en el extremo oriente de Rusia, generando una alerta de tsunami por parte del Centro de Alerta de Tsunamis del Pacífico (PTWC). Las olas, estimadas entre 3 y 4 metros, podrían impactar no solo la costa rusa, sino también otras zonas del anillo de fuego del Pacífico, incluyendo Japón, Alaska, Hawái y América del Sur. Ante esta amenaza, países como Chile y Ecuador reaccionaron de inmediato activando protocolos de emergencia.

En Chile, el Servicio Hidrográfico y Oceanográfico de la Armada (SHOA) y Senapred declararon amenaza de tsunami para toda la costa nacional, incluyendo la Antártida. Se iniciaron evacuaciones preventivas y se estimó la llegada de olas a la Isla de Pascua a las 9:25 a.m. del miércoles, y al territorio continental entre las 14:00 y 17:00 horas. Las autoridades pidieron calma a la población, pero también atención estricta a las comunicaciones oficiales.
Ecuador, por su parte, activó un estado de advertencia para las islas Galápagos y de observación para la costa continental. El Instituto Oceanográfico de la Armada (Inocar) recomendó evacuar playas, suspender actividades marítimas y mantenerse alerta ante posibles cambios en el comportamiento del mar. El primer impacto de olas se prevé en Puerto Seymour a las 09:48 del miércoles.
A diferencia de Chile y Ecuador, Perú fue objeto de críticas por su tardía reacción ante la amenaza. Aunque el PTWC incluyó a Perú en su alerta regional poco después del sismo, la Marina de Guerra del Perú tardó horas en emitir una advertencia formal. En ese lapso, solo se informó que el mar estaba en “monitoreo constante”, sin activar protocolos de emergencia.
La demora en la respuesta oficial generó cuestionamientos desde la opinión pública y expertos en gestión de riesgos. Muchos destacaron la necesidad de reforzar los sistemas de alerta temprana y de actuar con mayor rapidez, especialmente cuando países vecinos ya habían implementado medidas preventivas con base en los mismos informes internacionales.

En Chile, la directora de Senapred, Alicia Cebrían, subrayó que si bien no hay peligro inminente, es necesario actuar con tiempo debido a la distancia del epicentro. “Tenemos una ventana de preparación que permite proteger vidas”, explicó. La población fue instruida a informarse solo por medios oficiales y a seguir las indicaciones de las autoridades locales.
Este episodio vuelve a poner en evidencia la vulnerabilidad compartida de los países del Pacífico ante eventos sísmicos de gran magnitud y la importancia de respuestas coordinadas y rápidas. Mientras algunos gobiernos demostraron capacidad de reacción, otros quedaron expuestos ante su falta de previsión, lo que podría tener consecuencias graves si el oleaje llega con fuerza.

Vía: Infobae
