
Evo Morales se mantiene como uno de los precandidatos más activos rumbo a las elecciones del 17 de agosto, aunque enfrenta serios obstáculos, entre ellos la falta de una sigla oficialmente reconocida y la amenaza de una posible inhabilitación. Pese a esto, no cesa su actividad política y mantiene una constante presencia en redes sociales y encuentros partidarios.

El pasado viernes, durante el cierre del registro de alianzas ante el Tribunal Supremo Electoral (TSE), los seguidores del exmandatario esperaban que se anunciara un nuevo acuerdo político tras la ruptura con el Frente Para la Victoria (FPV). Morales responsabilizó al gobierno de Luis Arce por esa separación, sugiriendo que hubo presión para impedir su participación.
Ante la incertidumbre, Morales pidió calma a su militancia asegurando en redes sociales que su candidatura está garantizada y que tiene una sigla asegurada para los comicios. Sin embargo, evitó revelar el nombre del partido por razones de seguridad y para prevenir supuestas acciones de sabotaje por parte del oficialismo.
Durante su proclamación en Bulo Bulo el sábado, Morales reiteró que su participación electoral está en curso, pese a haber sido apartado del liderazgo del MAS por una decisión del Tribunal Constitucional Plurinacional. En su lugar fue reconocido Grover García como nuevo presidente del partido tras el congreso de El Alto en 2024.

Además de la disputa por el control del MAS, Morales enfrenta el desafío legal del Auto Constitucional 0083/2024, que impide una nueva candidatura a quienes ya ejercieron el poder en dos periodos, continuos o no. Aunque él y su entorno rechazan esa restricción, será el TSE quien defina si puede o no postularse, una vez que formalice su candidatura entre el 14 y 19 de mayo.
Vía: La Razón
