
Durante años, los cigarrillos electrónicos fueron presentados como una alternativa menos dañina para quienes buscaban abandonar el tabaco. Sin embargo, una nueva investigación científica pone en duda esa percepción y advierte que cambiar el cigarrillo tradicional por el vapeador no reduce significativamente los riesgos asociados al cáncer de pulmón.
Un estudio publicado en la revista científica Nature concluyó que los exfumadores que optan por el vapeo continúan enfrentando elevados riesgos de desarrollar cáncer pulmonar e incluso mayores probabilidades de morir por esta enfermedad en comparación con quienes abandonan completamente el consumo de productos inhalados.

La investigación es considerada una de las más amplias realizadas hasta la fecha sobre este tema. Los científicos analizaron información de entre 4,3 y 4,5 millones de personas en Corea del Sur, realizando un seguimiento detallado hasta finales de 2021.
Los resultados mostraron que quienes dejaron el tabaco pero continuaron utilizando cigarrillos electrónicos presentaron peores indicadores de salud que aquellos que abandonaron por completo tanto el cigarrillo convencional como el vapeador.
Según los datos obtenidos, el riesgo relativo de desarrollar cáncer de pulmón fue un 56% más alto entre los exfumadores que recurrieron al vapeo respecto a quienes dejaron cualquier tipo de producto inhalado.
Además, el estudio reveló que la probabilidad de fallecer por cáncer de pulmón llegó a duplicarse en quienes reemplazaron el tabaco por cigarrillos electrónicos, en lugar de abandonar totalmente el hábito de fumar.
Los investigadores también encontraron diferencias según el historial de consumo. Entre quienes habían fumado durante menos de cinco años, el vapeo se asoció con un incremento del 23% en la incidencia de cáncer y un 71% más de riesgo de mortalidad.
En el caso de personas con una trayectoria de tabaquismo superior a cinco años, el riesgo de muerte por cáncer de pulmón fue hasta 2,7 veces mayor. Para quienes fumaron durante más de dos décadas, el riesgo de mortalidad llegó a multiplicarse por 4,5.
Los expertos señalan que estos hallazgos coinciden con advertencias previas de la comunidad científica sobre los efectos de los aerosoles generados por los cigarrillos electrónicos, que contienen diversas sustancias potencialmente cancerígenas.
Entre los compuestos identificados figuran nitrosaminas, metales pesados, hidrocarburos aromáticos policíclicos y aldehídos como el formaldehído. El estudio refuerza la conclusión de que el vapeo no representa una alternativa libre de riesgos y que abandonar completamente el consumo de productos inhalados sigue siendo la opción más segura para reducir el peligro de cáncer de pulmón.
Vía: Xataka
