
La administración de Donald Trump confirmó que impondrá aranceles a todas las empresas de semiconductores que no produzcan en territorio estadounidense, una medida que busca forzar el retorno de la industria de los chips a Estados Unidos. El presidente norteamericano ya había advertido desde su regreso a la Casa Blanca que esta sería una de sus prioridades económicas, calificando como “ridículo” el programa de subsidios de la administración Biden para atraer a fabricantes mediante la Ley CHIPS de 2022.


Trump sostiene que la estrategia de su antecesor solo benefició a grandes compañías extranjeras y no garantizó que la mejor tecnología se instale en EEUU. En reiteradas ocasiones criticó el plan, asegurando que los fondos federales se entregaron sin que existiera un compromiso sólido de relocalización productiva. Ahora, su gobierno busca imponer un nuevo marco de presión a través de tarifas aduaneras.
La medida llega después de que, en abril pasado, la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza anunciara una exención temporal de aranceles para ciertos dispositivos estratégicos, incluidos los chips. Sin embargo, la propia institución había advertido que esta prórroga tenía carácter transitorio. El plazo de gracia parece haber llegado a su fin.
Trump no precisó el porcentaje de los nuevos aranceles, pero adelantó que serán “sustanciales”, aunque no “exagerados”. En declaraciones recientes, recalcó que las compañías que ya producen o planean producir en Estados Unidos quedarán exentas, mientras que aquellas que mantengan su fabricación en países como Taiwán o China enfrentarán un sobrecosto significativo en sus exportaciones al mercado estadounidense.
El mandatario aprovechó un encuentro con directores ejecutivos de grandes tecnológicas para lanzar un mensaje directo. Mencionó a Tim Cook, director de Apple, como ejemplo de las firmas que estarían “en buena forma” si trasladan su producción de circuitos integrados a suelo estadounidense. La presión es clara: las empresas no tendrán otra opción que invertir en plantas locales si no quieren ver encarecidos sus productos.

Con esta decisión, Trump busca cumplir una de sus promesas más reiteradas: fortalecer la industria nacional frente a la dependencia extranjera en sectores clave como la tecnología y los productos farmacéuticos. La medida, sin embargo, podría tensar aún más las cadenas globales de suministro, en un contexto en el que Estados Unidos compite con Asia por el liderazgo en la fabricación de semiconductores, fundamentales para la economía digital y la seguridad nacional.
Vía: Xataka
