
El representante del proyecto político “Tarija Viva”, Raúl Condarco, cuestionó duramente a los actuales candidatos a las elecciones nacionales, señalando que, pese a proclamarse como renovadores, muchos llevan más de dos décadas en la política.

Mencionó específicamente a figuras de las listas de Jorge “Tuto” Quiroga y Samuel Doria Medina, así como a Andrónico Rodríguez, a quien acusó de “cogobernar” con Evo Morales y Luis Arce.
Condarco calificó estas propuestas como una “renovación falsa” y sostuvo que su organización busca un cambio real, con líderes nuevos que nunca antes hayan ejercido cargos públicos.
Durante su declaración, mostró imágenes de autoridades y exautoridades tarijeñas que, según él, representan la vieja política, entre ellas Marcela Guerrero, Wilman Cardozo, César Mentasti, Patricia Paputsaki y Rolando Vacaflor.
Criticó que muchos de ellos, pese a haber ocupado cargos, no dieron resultados y, en algunos casos, despilfarraron recursos públicos. Condarco indicó que podría haber presentado más nombres, pero que la lista sería demasiado extensa, mencionando también a figuras como el concejal Daniel López y al senador Rejas del Gran Chaco.
El vocero afirmó que “Tarija Viva” se encuentra en proceso de construcción y no cuenta con afinidad hacia ningún partido político existente. Definió a su organización como conservadora, con principios basados en Dios, la patria, el hogar y la libertad.
Asimismo, aseguró que no permitirán la inclusión de políticos a los que calificó como “dinosaurios” y reiteró que su propuesta es una alternativa independiente, con el objetivo de participar en las próximas elecciones subnacionales.

Condarco también denunció que, en la actualidad, las candidaturas a diputados y senadores se negocian por sumas que van desde los 5.000 hasta los 50.000 dólares, citando casos anteriores como referencia.
Rechazó esta práctica y aseguró que “Tarija Viva” no participará en ese “juego” político, ya que, según afirmó, la verdadera renovación debe basarse en principios, valores y compromiso con la ciudadanía, y no en transacciones económicas para acceder a espacios de poder.

