Tarija entra en modo electoral: alianzas, tensiones y viejos poderes reactivados marcan el inicio de campaña

La carrera hacia las elecciones subnacionales del 22 de marzo ya comenzó en Tarija, donde los partidos afinan estrategias en medio de un clima político marcado por la incertidumbre. El calendario electoral establece dos fechas decisivas: entre el 12 y el 15 de diciembre se registrarán las alianzas, y del 17 al 22 se conocerán las candidaturas oficiales de cada fuerza. Estos plazos no solo ordenarán el panorama, sino que también revelarán quiénes apuestan por competir en solitario y quiénes buscarán un frente amplio.

Tarija Unida (TU), liderada por Luciana Campero, y Fuerza y Renovación Total (FUER-T), impulsada por Eyber Tejerina y Osman Palenque, se posicionan como las agrupaciones más observadas.

La primera, por el peso mediático de Campero y su rol opositor en la anterior legislatura; la segunda, por la capacidad de movilización de su dupla dirigente y su ruptura con las viejas estructuras del MAS en el departamento. Ambas organizaciones podrían inclinar la balanza en las negociaciones previas al 15 de diciembre.

Campero, acompañada por figuras como Micaela Dunn, recibe invitaciones desde distintos frentes, incluyendo Camino al Cambio —su espacio natural— y plataformas nacionales en busca de presencia territorial. Su salida de la alianza Unidad por motivos de principios y el fallido intento con Libre la colocan ahora en el centro de múltiples ofertas, desde el FRI hasta Nueva Generación Patriótica, mientras Adrián Oliva también aparece como un actor que podría integrarla a una fórmula con peso legislativo.

Palenque, por su parte, se convierte en una ficha codiciada por varias corrientes del MAS, desde el evismo hasta el androniquismo. Su capacidad de negociación aumenta porque su eventual candidatura no está sellada, lo que le permite explorar acuerdos con flexibilidad. En este escenario también aparece Integración, Seguridad y Autonomía (ISA), una sigla con historial mutable que podría absorber al bloque de Edmand Lara, aunque este último no cuente todavía con personería propia.

El factor que muchos consideran determinante es Primero la Gente, el partido departamental de Rodrigo Paz. En 2021 no presentó candidatos, pero ahora gobierna el país. Analistas sospechan que Paz no intervendrá de manera directa en las subnacionales para no alterar su proyecto nacional de cinco años, aunque dentro de su círculo hay voces que empujan por participar y capitalizar su actual influencia. El 15 de diciembre será clave para saber si este frente entra a la contienda o se mantiene al margen.

El debilitamiento del MAS ha reactivado a las viejas fuerzas políticas tarijeñas. El MNR mantiene presencia con Johnny Torres; el MIR, antes bajo la tutela de Óscar Montes, vuelve a acercarse al entorno de los Paz; y actores como María Lourdes Vaca buscan reposicionarse en un escenario en reconfiguración. Las tensiones entre Montes y Torres, aliadas instrumentales en 2021 pero rivales históricos, confirman que una alianza similar es ahora prácticamente inviable. Aun así, Torres mantiene canales abiertos con Oliva, Camino al Cambio y hasta con Doria Medina.

Finalmente, la multiplicación de candidaturas abre la puerta a una mayor dispersión electoral. En Tarija —donde ganar por un voto es suficiente— la posibilidad de conformar un gran frente vuelve a tomar fuerza. La historia reciente ofrece precedentes: Camino al Cambio en 2009 y la UDA en 2015. Para 2026, todo apunta a que las fuerzas tradicionales y los nuevos bloques populares podrían intentar unirse nuevamente para enfrentar a un MAS debilitado y superar el desgaste político heredado del arceísmo y del liderazgo de Evo Morales.

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