El productor vitivinícola José Luis Sánchez advirtió que la próxima Fiesta de la Vendimia podría desarrollarse con una limitada disponibilidad de uva, debido principalmente al incremento de la demanda del sector industrial, especialmente para la elaboración de singani. Según explicó, la producción actual no alcanza para abastecer simultáneamente al mercado interno y a la industria.

Sánchez señaló que la cosecha comenzó antes de lo habitual y que, a diferencia de años anteriores, la uva se agotó rápidamente, registrándose escasez incluso desde finales de febrero de la pasada gestión. Esta situación provocó que durante la vendimia hubiera pocos productores ofertando el producto y a precios elevados, reflejando un desequilibrio entre oferta y demanda.
El productor explicó que gran parte de la producción es absorbida por el mercado industrial y por la demanda proveniente de otras regiones del país, particularmente Santa Cruz, lo que reduce la disponibilidad para el consumo local y para actividades tradicionales vinculadas a la vendimia. A su criterio, el crecimiento sostenido del sector del singani ha generado mayor presión sobre la materia prima.
Asimismo, destacó que la cadena productiva vitivinícola genera importantes ingresos fiscales, superando los 60 millones de bolivianos en impuestos solo en materia prima, lo que demuestra la relevancia económica del sector para el país. Sin embargo, advirtió que la falta de inversión y planificación amenaza la sostenibilidad de la producción a mediano plazo.
Ante este panorama, Sánchez planteó la necesidad urgente de ampliar la frontera agrícola y recuperar nuevas áreas de cultivo. Indicó que el sector debería crecer al menos entre 100 y 200 hectáreas por año, aunque actualmente el desafío sería aún mayor, apuntando a la recuperación de cerca de mil hectáreas para incrementar la oferta.
Finalmente, el productor remarcó que sin nuevas inversiones y acceso a financiamiento será difícil responder al crecimiento del mercado, advirtiendo que el sector se enfrenta a la decisión de priorizar la venta a bodegas o al mercado tradicional, situación que podría afectar la esencia misma de la Fiesta de la Vendimia si no se garantiza suficiente producción de uva.
