La Sociedad de Ingenieros de Bolivia (SIB) ha advertido sobre una inminente crisis alimentaria en el país si en los próximos 45 días no se garantiza el suministro mínimo de diésel y otros combustibles esenciales para el sector productivo. Según la entidad, la escasez de insumos y la dificultad en el transporte de mercancías podrían afectar la disponibilidad de productos en los mercados, impactando a la economía y a la seguridad alimentaria de la población.

En un comunicado, la SIB también alertó sobre la posible escasez de gas natural licuado y su impacto en el suministro de gas para el sector industrial, comercial y los hogares bolivianos. Advirtió que, de no tomarse medidas urgentes, el país podría enfrentar una crisis energética que pondría en riesgo la producción y el abastecimiento de bienes básicos en los próximos meses.
Para evitar este escenario, la Sociedad de Ingenieros propone una solución inmediata: la apertura del mercado energético y la eliminación de las restricciones a la importación de combustibles. Según el documento, el desabastecimiento se debe a la falta de producción interna suficiente y a la escasez de dólares para la compra de combustible en el extranjero, lo que hace necesario permitir la participación del sector privado.
En ese sentido, el gremio se ofreció a colaborar como mediador técnico entre los actores involucrados, con el fin de encontrar soluciones efectivas y a corto plazo. Llamaron a dejar de lado los intereses políticos y priorizar el bienestar de la población, alertando que la crisis energética puede tener un impacto negativo en la economía y la calidad de vida de los bolivianos si no se toman medidas urgentes.
La advertencia de la Sociedad de Ingenieros se suma a las crecientes preocupaciones sobre la crisis de los combustibles en Bolivia. En los últimos meses, el país ha enfrentado una disminución en la oferta de diésel y gasolina, lo que ha generado largas filas en estaciones de servicio y afectado sectores clave como el transporte y la industria. Ahora, el temor de que la escasez se extienda al gas natural y al suministro eléctrico podría agravar aún más el panorama económico y social.
Vía: El Deber
