La ‘caja negra’ financiera de BoA destapa un agujero de Bs 432 millones y acelera una auditoría total

La aerolínea estatal Boliviana de Aviación (BoA) atraviesa uno de los momentos más críticos desde su creación en 2009. Pese a haber dominado el mercado aeronáutico nacional e internacional durante más de una década, los balances financieros revelan que la empresa acumula un agujero patrimonial superior a los Bs 432 millones, producto de años de déficits operativos, tarifas congeladas y gastos desbordados.

Si bien BoA logró reportar una utilidad contable de Bs 84,4 millones en 2024, esta cifra quedó rápidamente desvirtuada al descubrirse que dependió de ingresos extraordinarios, como la venta de una aeronave. Además, los primeros meses de 2025 ya revirtieron el panorama: enero y febrero cerraron con pérdidas acumuladas de Bs 33,9 millones, confirmando la fragilidad del modelo financiero.

El deterioro estructural no solo se observa en cifras. En los últimos meses, usuarios de todo el país denunciaron retrasos prolongados, reprogramaciones sin aviso y fallas operativas en aeropuertos de La Paz, Cochabamba y Santa Cruz. Estos problemas reactivaron las críticas sobre la capacidad de gestión de la compañía, que además enfrenta 43 procesos legales abiertos en diferentes áreas.

El área administrativa también está en observación. En 2024, el 93% de las contrataciones de BoA se adjudicaron por vía directa, una cifra que despierta sospechas sobre transparencia y control interno. Paralelamente, los activos no corrientes cayeron 20% y los diferidos prácticamente desaparecieron, mientras la depreciación y amortización aumentaron en 55%, generando dudas sobre la consistencia del balance.

Ante este escenario, el nuevo ministro de Obras Públicas, Mauricio Zamora, anunció una auditoría profunda. Según explicó, primero se realizó una “radiografía” durante la transición gubernamental, pero ahora la evaluación será equivalente a una “resonancia magnética” que abarcará operaciones, mantenimiento, contrataciones y estructura administrativa. “Ahí vamos a entrar fuerte”, advirtió.

El anuncio fue respaldado por actores del sector aeronáutico. Jorge Valle, presidente de la Asociación de Líneas Aéreas de Bolivia (ALA), afirmó que esta revisión “debió hacerse hace rato” y recordó que el modelo de crecimiento de BoA —con tarifas subsidiadas y apoyo estatal— distorsionó el mercado desde 2009, contribuyendo incluso al colapso de AeroSur. Aun así, descartó la desaparición de BoA y pidió reglas claras para una competencia equilibrada.

Para economistas como Fernando Romero, la situación exige una reestructuración profunda. BoA enfrenta presiones por inversiones crecientes, altos costos operativos y un endeudamiento no transparentado del todo. El futuro de la aerolínea dependerá del resultado de la auditoría y de su capacidad para corregir un rumbo financiero que, hasta ahora, parece más cercano al vuelo a ciegas que a una gestión sostenible.

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