Jubileo propone cinco alternativas para reformar la subvención a los hidrocarburos y abrir un debate nacional sobre su futuro

La Fundación Jubileo presentó un documento técnico que propone cinco alternativas para enfrentar un eventual levantamiento o ajuste de la subvención a los hidrocarburos en Bolivia. El investigador en Energía e Hidrocarburos, Raúl Velásquez, explicó que el objetivo no es ofrecer una “receta” cerrada, sino impulsar un debate nacional que permita generar nuevas propuestas desde diferentes sectores.

La primera alternativa, considerada la más recomendable desde un punto de vista estrictamente económico y técnico, plantea la eliminación total de la subvención para todos los consumidores.

Velásquez señaló que esta medida resolvería los tres problemas centrales del actual esquema: el déficit fiscal que genera subsidiar hasta el 70% del precio real del combustible, la salida masiva de divisas por importación y la distorsión de precios que Bolivia mantiene desde hace dos décadas. No obstante, advirtió que este escenario requiere una política social paralela para compensar a los sectores más vulnerables.

Las otras cuatro propuestas están enfocadas en refocalizar la subvención, aunque el investigador remarcó que cualquier modelo de focalización abre la puerta a mercados negros y al desvío ilegal del combustible. La segunda alternativa plantea mantener los precios actuales para el transporte público y aplicar el costo real —10,50 Bs para la gasolina y 11,50 Bs para el diésel— al resto de consumidores.

Una tercera ruta propone modificar el mecanismo de subsidio, pasando de subvencionar la oferta a subvencionar la demanda mediante vouchers o bonos dirigidos al transporte público o a personas en situación de vulnerabilidad. Con estos instrumentos, los beneficiarios podrían cubrir parte del costo real del combustible.

La cuarta alternativa sugiere precios diferenciados según características del vehículo, como la marca, el modelo o la cilindrada. Bajo este sistema, solo el transporte masivo mantendría el precio subsidiado, mientras que el resto de usuarios pagaría tarifas ajustadas a un esquema de criterios técnicos.

Finalmente, la quinta propuesta apunta a fortalecer el transporte público masivo para reducir la demanda general de combustibles subsidiados. Velásquez recordó que, salvo La Paz con el sistema PumaKatari, ninguna ciudad del país cuenta con un modelo integral de transporte masivo, a pesar de que este tipo de infraestructura ayudaría a corregir las distorsiones generadas por la subvención y aliviaría la presión sobre el gasto estatal.

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