
La campaña aérea israelí en el sur del Líbano se intensificó este viernes con un nuevo bombardeo sobre la región de Nabatiyeh, en medio de una escalada militar que mantiene en alerta a toda la zona fronteriza y agrava la crisis humanitaria.

El ataque, ejecutado durante la madrugada por aviones de combate israelíes, provocó una enorme columna de humo visible a varios kilómetros de distancia y se suma a una serie de operaciones militares registradas durante los últimos días.
La ofensiva ocurre en un contexto de creciente tensión regional, marcado por el intercambio de ataques entre Estados Unidos e Irán, que elevó aún más la incertidumbre sobre la estabilidad en Medio Oriente.

Mientras Teherán exige un alto al fuego entre Israel y Hezbolá, el Gobierno israelí mantiene sus operaciones militares y continúa atacando objetivos que considera vinculados a la organización armada libanesa.
Los bombardeos han tenido un fuerte impacto sobre las comunidades del sur del Líbano, donde numerosas familias abandonaron sus hogares y varias localidades presentan signos de despoblamiento debido al temor constante a nuevos ataques.
En ciudades y pueblos cercanos a la frontera, las calles permanecen casi vacías. Vehículos abandonados, edificios destruidos y comercios parcialmente cerrados reflejan el deterioro de las condiciones de vida en la región.
Los residentes que permanecen en la zona, especialmente familias cristianas, aseguran vivir bajo una permanente sensación de inseguridad y afirman que muchas personas evitan salir de sus viviendas por miedo a los bombardeos.
La ciudad de Tiro también resultó afectada por los ataques. Un bombardeo israelí dejó heridos a diez trabajadores de un hospital, mientras otros centros médicos de la región sufrieron daños similares desde el inicio de la actual fase del conflicto.
La escalada se agravó el miércoles tras una serie de ataques israelíes dirigidos contra supuestas infraestructuras de Hezbolá. En esa jornada se registraron al menos seis fallecidos en una localidad cercana a Tiro y otras dos víctimas en Sidón tras un ataque con dron.
Con los enfrentamientos cada vez más frecuentes y sin señales de una desescalada inmediata, el sur del Líbano enfrenta una de las situaciones más críticas de los últimos meses, mientras la comunidad internacional observa con preocupación el riesgo de una expansión del conflicto en la región.
