El presidente de Guatemala, Bernardo Arévalo de León, declaró este domingo el estado de sitio por 30 días en todo el país, como respuesta a una escalada de violencia protagonizada por pandillas, que incluyó ataques coordinados contra fuerzas de seguridad y motines en centros penitenciarios.

La medida fue anunciada en cadena nacional luego del asesinato de ocho agentes de la Policía Nacional Civil, quienes fueron atacados en distintos puntos de la Ciudad de Guatemala, en lo que el Gobierno considera una acción planificada por estructuras criminales.
El estado de sitio habilita a las autoridades a realizar detenciones sin orden judicial y restringe derechos como la realización de reuniones y manifestaciones públicas, con el objetivo de garantizar la seguridad frente a actos considerados terroristas o subversivos.
En su mensaje a la nación, Arévalo fue enfático al señalar que el Gobierno no permitirá que la violencia marque el rumbo del país. “No permitiremos que la intimidación dicte el futuro de Guatemala”, afirmó, al tiempo de asegurar que la ofensiva estatal contra el crimen organizado está dando resultados.
Según el mandatario, los recientes ataques son una reacción desesperada de los grupos criminales ante los operativos exitosos del Estado, que incluyeron la recuperación del control de varias cárceles tras motines registrados el sábado.
Arévalo recalcó que su Gobierno no negociará con estructuras criminales ni tolerará acciones terroristas, y sostuvo que los ataques contra la Policía fueron una represalia directa por las acciones emprendidas para aislar a los líderes de las pandillas.
El presidente aseguró que la declaratoria del estado de sitio no afectará la vida cotidiana ni la movilidad de la población, aunque confirmó la suspensión de la jornada educativa prevista para este lunes, tanto en el sistema público como en el privado.
Asimismo, vinculó la violencia a sectores que, según dijo, se benefician de la corrupción y buscan desestabilizar al país ante la inminente renovación del sistema judicial, incluido el cambio de fiscal general y la futura conformación de la Corte de Constitucionalidad.
En paralelo, las fuerzas de seguridad lograron retomar el control de la cárcel de máxima seguridad Renovación I, donde fue neutralizado Aldo Ochoa, líder de la pandilla Barrio 18, uno de los principales instigadores del motín, en un contexto de creciente tensión entre el Estado y las pandillas que disputan el control de las prisiones desde mediados de 2025.
Vía: CNN
