El secretario de Economía y Finanzas, Fernando Romero, informó que los recursos percibidos son insuficientes para cubrir las demandas de la región. Detalló que el 85% de las arcas departamentales dependen de los hidrocarburos y que actualmente hacen «malabares» para priorizar el pago del Prosol, el canasto alimentario de los adultos mayores y convenios con municipios.

El panorama financiero del Gobierno Autónomo Departamental de Tarija se torna cada vez más complejo. El secretario de Economía y Finanzas de la Gobernación, Fernando Romero, informó que las regalías hidrocarburíferas percibidas hasta mediados de junio alcanzaron aproximadamente los 24 millones de bolivianos. La autoridad calificó este monto como «lógicamente insuficiente» para hacer frente al abanico de obligaciones, deudas heredadas y demandas sectoriales que arrastra la institución, ratificando que la crisis económica regional se encuentra en una fase crítica y con tendencia a desmejorar.

Romero alertó que la vulnerabilidad de Tarija es extrema debido a su alta dependencia de la explotación de gas natural, un sector en franca declinación a nivel nacional.
"La situación financiera de la Gobernación es crítica y crónica. Más del 85% de nuestros recursos dependen de las transferencias gubernamentales del IDH y de las regalías hidrocarburíferas. Estamos a pasos de una crisis energética literal. Incluso si mañana se firmara una nueva Ley de Hidrocarburos, eso no garantiza que en los próximos dos o tres años tengamos campos listos para proveer gas para el consumo interno y menos para la exportación. La situación es muy compleja y estamos haciendo malabares". — Fernando Romero, Secretario de Economía y Finanzas.

Fallo judicial adverso y riesgo de congelamiento por procesos contenciosos
A la caída de los ingresos mensuales se suman presiones jurídicas que amenazan con desestabilizar por completo el presupuesto departamental. El secretario reveló que la justicia declaró inviable un recurso de amparo presentado por la Gobernación respecto a un conflicto laboral en el Servicio Departamental de Salud (Sedes). Debido a un presunto incumplimiento de la anterior gestión, la administración actual se ve obligada a pagar más de medio millón de bolivianos a un solo trabajador, recursos que, según lamentó Romero, bien pudieron destinarse a sectores vulnerables como personas con discapacidad visual o adultos mayores.
Asimismo, la dirección de finanzas mantiene activas sus alarmas ante la posibilidad latente de que empresas constructoras con procesos contenciosos administrativos reactivados exijan judicialmente desembolsos acumulados:
- Deudas flotantes: Existe el riesgo inminente de que demandas de consorcios privados exijan montos que en su conjunto suman entre 100 y 200 millones de bolivianos.
- Conciliación obligatoria: La Gobernación se encuentra negociando y conciliando de manera permanente para evitar el congelamiento de sus cuentas bancarias institucionales.
Priorización del gasto: «Colchón» para el Prosol y desembolsos a municipios
Consultado sobre la distribución y priorización de los 24 millones de bolivianos recibidos, Fernando Romero explicó que la Gobernación ha instruido un plan de austeridad estricto. La prioridad inmediata se centra en asegurar el funcionamiento básico de la institución y estructurar un «colchón financiero» para cumplir con el Programa Solidario Comunal (Prosol), ya que el nivel central no ha transferido lo correspondiente a la gestión pasada.
De igual manera, se priorizan los recursos para el paquete alimentario de los deudos y abuelitos de la región. Pese a las limitaciones, el secretario confirmó que se está cumpliendo de forma parcial y paulatina con la transferencia del 1% a los municipios mediante mesas de conciliación de proyectos concurrentes.
En ese sentido, detalló que se realizó un desembolso de 600,000 bolivianos en favor del municipio de Bermejo, una acción que previamente se coordinó con la alcaldía de Uriondo. La Gobernación concluyó reiterando el pedido formal a todas sus unidades administrativas y alcaldías beneficiarias para que sinceren sus carteras de inversión, advirtiendo de manera tajante que «para todos los proyectos el dinero no va a alcanzar».
