
La cumbre entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el mandatario chino Xi Jinping comenzó en Pekín bajo la atenta mirada de Europa, que teme quedar relegada frente a posibles acuerdos estratégicos entre ambas potencias.
En Bruselas existe preocupación de que Washington y Pekín alcancen pactos bilaterales sobre comercio, tecnología, energía y seguridad sin tomar en cuenta los intereses de la Unión Europea.

Uno de los mayores temores europeos gira en torno al acceso a las tierras raras, minerales críticos para industrias como los vehículos eléctricos, semiconductores, tecnología verde y sistemas de defensa.
Las autoridades europeas consideran que un eventual acuerdo entre Estados Unidos y China podría priorizar el abastecimiento estadounidense, dejando a Europa vulnerable frente a restricciones de exportación y escasez de estos materiales estratégicos.
Analistas señalan que industrias como la alemana y japonesa ya comenzaron a sufrir el impacto de los controles chinos sobre la exportación de tierras raras pesadas, consideradas esenciales para la producción tecnológica.
Aunque países europeos impulsan proyectos para diversificar proveedores y reducir la dependencia de China, expertos advierten que la sustitución de las cadenas de suministro chinas aún tomará varios años.

Otro escenario que inquieta a Bruselas es la posibilidad de que Trump alcance un acuerdo de “comercio gestionado” con Xi Jinping, lo que podría provocar que el exceso de producción china termine inundando el mercado europeo.
Sectores industriales europeos temen especialmente el avance de los vehículos eléctricos chinos, cuyos costos de producción son considerablemente más bajos que los modelos fabricados en Europa.
Especialistas internacionales también advierten que una nueva escalada comercial entre Washington y Pekín podría afectar directamente a la economía europea mediante menor demanda global, interrupciones logísticas y volatilidad financiera.
Ante este panorama, la Unión Europea aseguró que fortalecerá sus políticas industriales y defenderá sus sectores estratégicos, aunque la cumbre de Pekín deja en evidencia la creciente dependencia europea de las decisiones tomadas por las dos mayores potencias del planeta.
Vía: Euronews
