Europa enfrenta un escenario inédito y complejo: defender la soberanía de Ucrania frente a la agresión de Rusia y, al mismo tiempo, respaldar a Dinamarca ante las amenazas de Estados Unidos sobre Groenlandia. Esta doble tensión ha reabierto el debate sobre la solidez de la cooperación transatlántica y el futuro de la seguridad europea.

Durante los últimos cuatro años, los líderes europeos se han movilizado de forma constante para proteger la integridad territorial de Ucrania frente a la invasión rusa, mediante declaraciones conjuntas, cumbres de emergencia y una intensa diplomacia. Sin embargo, el pasado fin de semana ese mismo esfuerzo se activó por una amenaza proveniente de un aliado histórico.
Las capitales europeas reaccionaron para respaldar a Dinamarca frente a las presiones del presidente estadounidense Donald Trump, quien ha insinuado medidas económicas para forzar la anexión de Groenlandia. La situación ha generado sorpresa y preocupación, al tratarse de un conflicto entre miembros del mismo bloque de aliados occidentales.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, expresó el respaldo unánime del continente al señalar que la Unión Europea defenderá la soberanía de Groenlandia y del Reino de Dinamarca, subrayando que Europa protegerá sus intereses estratégicos, económicos y de seguridad con firmeza.
El lenguaje utilizado por la dirigencia europea recordó al empleado para garantizar el “apoyo inquebrantable” a Ucrania, lo que evidenció el dilema político y moral que enfrenta el bloque ante el segundo mandato de Trump y su política exterior confrontacional.
La amenaza de imponer aranceles del 10% a varios países europeos para presionar por Groenlandia ha sido calificada como extraordinaria, ya que implicaría una guerra comercial entre aliados de la OTAN y cuestionaría los principios básicos de la defensa colectiva.
Esta crisis llega en un momento especialmente delicado, cuando Europa y Estados Unidos trabajan en conjunto para diseñar garantías de seguridad para una Ucrania de posguerra, incluyendo mecanismos de supervisión del alto el fuego y fuerzas multinacionales en territorio ucraniano.
Sin embargo, la escalada sobre Groenlandia ha generado dudas profundas entre los líderes europeos sobre la fiabilidad de Estados Unidos como garante de la soberanía de otros países, incluido el propio respaldo a Kiev frente a Moscú.
El presidente francés Emmanuel Macron y el jefe del Gobierno español, Pedro Sánchez, advirtieron que una eventual anexión de Groenlandia legitimaría las ambiciones territoriales de Rusia y podría significar el principio del fin de la OTAN, dejando a Europa ante el mayor desafío estratégico desde el final de la Guerra Fría.
Vía: Euronews
