
El gobierno de Ecuador decidió revocar la licencia ambiental del proyecto minero Loma Larga, operado por la empresa canadiense Dundee Precious Metals (DPM), tras determinar que la explotación minera representaba un riesgo para la seguridad hídrica de Cuenca y otras zonas rurales del sur del país. La medida fue adoptada por el Ministerio de Ambiente, Agua y Transición Ecológica, basándose en informes técnicos emitidos por la Municipalidad de Cuenca y la Prefectura de Azuay.


Estos informes concluyeron que las actividades mineras podrían afectar gravemente las fuentes de agua que abastecen a miles de habitantes, así como los sistemas de riego de la región. Ambas instituciones, responsables del manejo y distribución del recurso hídrico, advirtieron que el proyecto amenazaba el equilibrio del ecosistema altoandino de Quimsacocha, una zona estratégica para la recarga de acuíferos.
El yacimiento, ubicado a unos 30 kilómetros de Cuenca, se encontraba en una fase preparatoria tras haber obtenido su licencia ambiental el pasado 23 de julio, luego de una consulta con las comunidades directamente afectadas. Sin embargo, el gobierno ecuatoriano anuló la autorización tras recibir las advertencias municipales y provinciales, amparándose en las competencias legales que priorizan la protección de los recursos naturales frente a la explotación económica.
El Ministerio de Ambiente explicó que la decisión se fundamenta en criterios técnicos y en el cumplimiento de la normativa ambiental vigente. Subrayó además que los informes y conclusiones que motivaron la revocatoria son responsabilidad de las autoridades locales que los elaboraron. La resolución implica la suspensión inmediata de cualquier actividad extractiva en el área de concesión.

El proyecto Loma Larga representaba una de las mayores inversiones extranjeras recientes en Ecuador, con un valor estimado entre 400 y 500 millones de dólares. La iniciativa contemplaba la construcción de una mina subterránea con reservas de 925.000 onzas de oro, además de plata y cobre, y una producción anual proyectada de 200.000 onzas de oro durante sus primeros cinco años de operación.
La zona de Quimsacocha, de más de 3.200 hectáreas, es considerada un pulmón hídrico natural y una reserva estratégica para el sur ecuatoriano. Su conservación ha sido objeto de intensos debates públicos, movilizaciones ciudadanas y acciones legales impulsadas por comunidades indígenas, ambientalistas y autoridades locales, que denunciaron el riesgo de contaminación irreversible de las fuentes de agua.
El alcalde de Cuenca, Cristian Zamora, celebró la revocatoria calificándola como una victoria para la defensa del agua. “Ese proyecto minero iba a causar una contaminación irreversible para Cuenca”, expresó. Por su parte, Dundee Precious Metals no emitió comentarios inmediatos, aunque en ocasiones anteriores aseguró cumplir con altos estándares ambientales, argumentos que no lograron frenar la creciente oposición social e institucional al emprendimiento minero.

Vía: Infobae
