
Vecinos y dirigentes de Tarija manifestaron su preocupación por el constante aumento del precio de la carne, que podría alcanzar hasta 100 bolivianos por kilo, situación que genera alarma en la población.

Rodrigo Castillo, abogado y vecino del Barrio San Marcos, señaló que este incremento responde principalmente a la cadena de intermediarios que encarece el producto desde el productor hasta el consumidor final.

Castillo explicó que el kilo de carne de primera se vende actualmente entre 70 y 75 bolivianos, mientras que otros cortes como el puchero y el molido alcanzan entre 28 y 52 bolivianos.
Según su investigación de campo, los productores reciben precios muy bajos, mientras que los intermediarios, rescatistas y comerciantes incrementan el costo antes de que llegue al consumidor final.
El vecino propuso cortar esta cadena de intermediarios, promoviendo la venta directa del productor al consumidor o al comerciante, con el fin de reducir los precios y garantizar un acceso más justo a la carne.

Destacó que el matadero municipal ha presentado una propuesta de remate de carne, que podría contribuir a solucionar la situación.
Castillo también denunció que parte de la carne se estaría exportando de manera irregular hacia Brasil y Argentina, utilizando incluso cajas de electrodomésticos para trasladarla, lo que genera desabastecimiento en el mercado local. Ante esto, solicitó al gobierno central garantizar el abastecimiento de carne en Tarija y frenar estas redes de intermediarios y contrabandistas.
Richard Hoz de Vila, dirigente de Fejuve Cercado, respaldó el llamado a las autoridades, enfatizando la necesidad de implementar un sistema de trazabilidad que controle los precios desde los ganaderos hasta la venta en los mercados locales, asegurando transparencia y acceso equitativo a los productos para la población tarijeña.

