
La periodista Amalia Pando, con casi medio siglo de trayectoria, recibió el Premio Nacional de Periodismo otorgado por la Asociación de Periodistas de La Paz (APLP) y, lejos de ofrecer un discurso tradicional, narró episodios decisivos de su carrera. Entre anécdotas, reflexiones y momentos de tensión, recordó cómo su vida profesional ha estado marcada por la búsqueda de la verdad, la confrontación y la resistencia frente al poder político.


Durante el acto, Pando rememoró su famoso impasse con Felipe “El Mallku” Quispe en 1992, cuando lo encaró tras su detención por su participación en el EGTK. La periodista relató la emblemática pregunta que le hizo —“¿Por qué toma las armas habiendo democracia?”— y la contundente respuesta del líder campesino: “Para que mi hija no sea tu empleada”. Calificó ese episodio como “la peor pregunta y la mejor respuesta”, un momento que definió una etapa de su carrera.
Pando también evocó coberturas clave, como el caso del secuestro y muerte del empresario Jorge Lonsdale en 1992, en el que reveló que fueron los disparos de un policía los que acabaron con la vida de la víctima, y no los secuestradores, como inicialmente se informó. Su denuncia modificó el rumbo de la narrativa oficial y expuso la operación policial que terminó con la muerte de tres integrantes del CNPZ.
Otro de los momentos destacados fue su investigación sobre casinos ilegales y el vínculo con el mafioso italiano Marco Marino Diodato, que desató una campaña de desprestigio en su contra. Pando relató cómo llegaron a acusarla falsamente de ser guerrillera y de estar buscada en varios países, episodio que desmontó con humor y astucia durante un viaje a Chile.
La periodista también recordó episodios de censura y presión política a lo largo de su trayectoria: su salida de Cadena A durante la crisis de octubre de 2003, su alejamiento de Erbol por su defensa del TIPNIS durante el gobierno de Evo Morales y su expulsión de Radio Líder tras un acuerdo político del entonces gobernador Félix Patzi. En todos esos casos, afirmó, la incomodidad del poder fue determinante.
Pando mencionó además que, desde su espacio en redes y su programa Cabildeo, destapó escándalos como el caso de corrupción vinculado a Marcelo Arce, hijo del expresidente Luis Arce. Lamentó la ausencia del presidente Rodrigo Paz en la ceremonia, pero lo exhortó a investigar presuntas irregularidades en YPFB vinculadas a ese caso.

En un cierre emotivo, dedicó el premio “a las lágrimas de las mamás que han enterrado a sus hijos”, recordando a víctimas de feminicidio en Bolivia, del conflicto en Gaza, de los atentados de Hamás y de la guerra entre Rusia y Ucrania. También rindió homenaje a los 275 periodistas muertos en conflictos recientes, resaltando que el dolor de las víctimas debe guiar el compromiso ético y la labor informativa del periodismo.
Junto a Pando, otros comunicadores fueron reconocidos por la APLP, en una gala que reafirmó el papel crítico y social del periodismo en tiempos de crisis.

Vía: La Razón
