Misterio y tensión en Bolivia: la ausencia de Evo Morales dispara dudas sobre su paradero

La ausencia por segunda semana consecutiva del expresidente Evo Morales en su programa dominical de radio ha generado una ola de especulaciones y dudas sobre su paradero, en medio de un contexto político y judicial tenso en Bolivia.

Morales, quien gobernó Bolivia entre 2006 y 2019, ha conducido tradicionalmente su espacio dominical en Radio Kawsachun Coca desde el Trópico de Cochabamba, bastión sindical y político donde se mantiene atrincherado desde octubre de 2024.

El expresidente está bajo investigación por la Fiscalía por el presunto delito de trata agravada de personas, caso por el cual se abrió un proceso penal formal en octubre pasado y se mantiene vigente una orden de aprehensión.

Hace dos semanas dejó de aparecer en el programa y se informó que habría contraído dengue, una enfermedad frecuente en regiones tropicales del país.

Este domingo tampoco participó de su habitual espacio radial, y fue reemplazado por el dirigente cocalero y exsenador Leonardo Loza, quien afirmó que Morales “está a buen recaudo” y en “algún rinconcito de la patria grande”, término que puede referirse a Latinoamérica en general.

Loza evitó dar detalles precisos del lugar donde se encuentra, incluso sugiriendo que podría estar fuera de Bolivia, aunque afirmó que goza de buena salud y se recupera.

Las versiones de sectores afines contrastan con la postura oficial. El comandante general de la Policía, Mirko Sokol, aseguró que no hay registro oficial de salida de Morales del país por rutas legales, y que las autoridades migratorias están realizando controles rutinarios.

Tampoco hay confirmación pública de apariciones públicas ni mensajes en redes sociales desde hace más de una semana, lo que alimenta la incertidumbre entre medios, sectores políticos y ciudadanos sobre si realmente permanece en Bolivia o se trasladó al extranjero sin registro oficial.

Mientras tanto, el Ministerio Público espera la notificación para iniciar el juicio oral en su contra, y grupos campesinos afines han expresado temor de que el Gobierno pueda aplicar estrategias de detención similares a las usadas en otros países de la región.

Vía: El Deber

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