El crecimiento urbano sin rumbo sale caro, 40 años de desorden urbano encarecieron la vida en Tarija

El director del Observatorio de Planificación Territorial en Tarija, Joel Bass Werner Parada, advirtió que el crecimiento urbano de la ciudad fue dejado al azar durante los últimos 40 años, debido a la falta de una planificación integral exigida a los gobiernos municipales. Esta situación, según explicó, ha generado una expansión desordenada que hoy tiene un impacto directo en la calidad de vida y en el bolsillo de la población tarijeña.

Bass Werner señaló que, al no exigirse de manera sostenida un Plan Director de Ordenamiento Territorial, la forma y estructura de la ciudad quedaron sujetas a intereses particulares y negociaciones, especialmente en los procesos de loteamiento. Indicó que muchos de estos emprendimientos inmobiliarios se desarrollaron sin criterios técnicos, lo que provocó una ciudad dispersa, poco funcional y difícil de administrar.

El director del Observatorio remarcó que Tarija presenta actualmente grandes extensiones urbanas vacías, con lotes baldíos y de engorde que generan inseguridad y deterioro urbano. Afirmó que, por el tamaño de su mancha urbana, la ciudad podría albergar tranquilamente más de un millón de habitantes, sin embargo, no vive ni siquiera una cuarta parte de ese número, lo que evidencia un uso ineficiente del suelo urbano.

En ese contexto, explicó que el crecimiento desordenado encarece el costo de vida, ya que obliga a las autoridades a extender servicios básicos a zonas cada vez más alejadas. Detalló que los loteadores suelen habilitar caminos precarios y vender terrenos, trasladando luego al municipio la responsabilidad de dotar agua potable, energía eléctrica, alcantarillado y otros servicios esenciales.

Empresas como Servicios Eléctricos Tarija (SETAR) deben realizar importantes inversiones en postes, cables, mano de obra y equipamiento para atender estas áreas dispersas, costos que posteriormente se reflejan en las tarifas que pagan los usuarios, explicó Bass Werner y añadió que lo mismo ocurre con el servicio de agua, la recolección de basura y otros servicios municipales.

Asimismo, advirtió que este modelo urbano hace a la ciudad más dependiente del uso de vehículos motorizados, incrementando el gasto en combustibles y el tiempo de traslado de la población. Señaló que la expansión caótica obliga a las familias a movilizarse constantemente en motocicletas o automóviles, lo que agrava el impacto económico y ambiental.

Finalmente, Parada reveló que el Plan Director de Ordenamiento Territorial está concluido desde hace dos años y que todas las observaciones técnicas realizadas fueron subsanadas. No obstante, lamentó que el documento permanezca sin aplicación, cuestionando qué ocurrió en el último año dentro de la Secretaría de Planificación.

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