
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, pronunció este martes en Estrasburgo su esperado discurso sobre el Estado de la Unión Europea (SOTEU 2025), marcado por tensiones políticas y un giro hacia temas de alta sensibilidad internacional.


El mensaje, seguido de cerca por políticos y analistas, llegó en un contexto de creciente oposición a su liderazgo dentro del Parlamento Europeo, donde enfrenta presiones de la izquierda y de la derecha radical.
Uno de los anuncios más impactantes fue la propuesta de suspender parcialmente el Acuerdo de Asociación entre la Unión Europea e Israel, como respuesta a la ofensiva militar en Gaza. Von der Leyen adelantó que se detendrán desembolsos bilaterales, salvo la cooperación con la sociedad civil y el memorial Yad Vashem, y que se plantearán sanciones contra ministros extremistas y colonos violentos, además de restricciones comerciales.
La mandataria también dedicó parte de su intervención a la política sanitaria, con un enfoque global. Anunció la creación de un Centro europeo de lucha contra incendios en Chipre y lanzó la Iniciativa Mundial de Resiliencia Sanitaria, con la que la UE busca liderar la preparación ante futuras pandemias en un contexto de retroceso de otros actores internacionales. “Estamos al borde de otra crisis sanitaria mundial”, advirtió.
En el terreno digital, Von der Leyen sorprendió con un llamado a limitar el acceso de menores de 16 años a las redes sociales, comparando la medida con las restricciones históricas al tabaco, alcohol o contenido adulto. Argumentó que los algoritmos no deben reemplazar a los padres en la educación de los hijos y criticó la explotación de la vulnerabilidad infantil por parte de las grandes tecnológicas.
El discurso también abordó asuntos estratégicos como el comercio, el apoyo a Ucrania, las sanciones contra Rusia, las tensiones con China, la competitividad, la defensa europea, el costo de vida y la migración. En este punto, Von der Leyen exigió perseguir con mayor rigor a los traficantes de migrantes.

Con un cierre cargado de simbolismo histórico, la presidenta recordó la capacidad de Europa para superar guerras y divisiones, llamando a la unidad frente a los desafíos actuales. “Hace 80 años, nuestro continente era un infierno en la tierra. (…) En cada ocasión, los europeos decidieron luchar por un futuro mejor. Y eso es lo que haré cada día junto a ustedes. ¡Larga vida a Europa!”, concluyó entre aplausos.
Vía: Euronews
