
El brasileño Sérgio Luiz de Freitas Filho, identificado como uno de los líderes del Primer Comando Capital (PCC), logró nacionalizarse boliviano tras casarse con una ciudadana del país en 2011, a pesar de haber ingresado de manera irregular.

De acuerdo con las investigaciones del Ministerio de Gobierno, en 2014 consiguió su cédula de identidad y hasta una licencia de conducir con documentación falsa, lo que ha desatado cuestionamientos sobre posibles redes de complicidad institucional.

El ministro de Gobierno, Roberto Ríos, informó que no existe registro migratorio legal del ingreso de De Freitas Filho a Bolivia, lo que confirma que utilizó pasos ilegales. Pese a ello, presentó un certificado de nacimiento falso bajo el nombre de Sérgio Noronha, con el cual accedió al trámite de naturalización en base a supuestos años de permanencia que no cumplían con lo establecido en la Constitución.
Entre los documentos presentados figuraba incluso una certificación del Tribunal Supremo Electoral (TSE), cuyos datos parecían coincidir con libros y partidas oficiales. Sin embargo, al ser verificados en la base de datos del Segip, no se encontró registro alguno, lo que evidenció que el documento había sido falsificado. Aun así, el brasileño consiguió renovar su cédula e incluso gestionar la licencia de conducir.
Ríos advirtió que estos hechos serán investigados por el Ministerio Público, ya que se presume la participación de funcionarios de diferentes instancias en el proceso que permitió a De Freitas Filho consolidar su identidad falsa en el país. “Se evidencia una participación activa para que este miembro del PCC logre obtener documentación de manera fraudulenta”, señaló.
La situación se complica por la notificación roja de Interpol, que Brasil recién emitió el 4 de julio de este año y comunicó a Bolivia en agosto. El ministro confirmó que la Policía realizó allanamientos a tres inmuebles señalados por la cadena Globo como posesiones del brasileño, aunque no se encontró al acusado en esos lugares.

Finalmente, Ríos defendió el trabajo de la Policía boliviana frente a las críticas y aseguró que no existe presencia de cárteles del narcotráfico en Bolivia. Sin embargo, el caso ha encendido alarmas sobre la capacidad de control migratorio del Estado y la posible penetración de emisarios del PCC en territorio nacional.
Vía: Los Tiempos
