Asamblea Departamental de Tarija encara su última renovación en medio de críticas y sin reformas estructurales

La Asamblea Legislativa Departamental de Tarija se prepara para su última renovación de Directiva y Comisiones en una legislatura ampliamente cuestionada por su falta de resultados y marcada por una profunda crisis institucional. En este cierre de ciclo, algunos legisladores intentan instaurar un debate mínimo de contenidos para otorgar cierta dirección a la nueva Directiva, aunque el panorama sigue dominado por la inacción y la dependencia de decisiones externas.

Uno de los temas clave es la necesidad de ajustar la autonomía departamental a la realidad financiera de Tarija y del país, una discusión de fondo que ha sido esquivada por la mayoría de los asambleístas. Ya en 2021, la Asamblea evitó definir la redistribución electoral, dejando que el Tribunal Electoral actuara de oficio, lo que evidencia una tendencia a evadir responsabilidades políticas relevantes.

El debate sobre la estructura institucional también está sobre la mesa. La Asamblea tarijeña es la más numerosa y costosa del país, lo que ha llevado a propuestas de reducción del número de asambleístas y eliminación del polémico rol de los subgobernadores, quienes ya no son electos. Mauricio Lea Plaza, ex prefecto y actual asambleísta, aboga por una reforma del Estatuto Autonómico que reduzca drásticamente el tamaño del aparato departamental y mejore su coordinación con los gobiernos municipales.

Pese a las propuestas de ajuste hechas desde la Gobernación, como suspender leyes que asignan recursos a festividades, cerrar Sedeca o establecer una Ley de Emergencia Financiera, la Asamblea ha bloqueado sistemáticamente cualquier intento de ahorro. Las medidas de austeridad han sido ignoradas o minimizadas, dejando en evidencia la falta de voluntad política para enfrentar la crisis económica departamental.

En este escenario, Alan Barca, asambleísta por Caraparí, surge como uno de los pocos con posibilidades de revalidar su liderazgo en la Directiva, pese a sus tensas relaciones con su propia alianza, Unidos, y su acercamiento al MAS. No obstante, aún no queda claro si su posible continuidad servirá para impulsar los cambios necesarios o solo será parte de un cierre simbólico de una legislatura fallida.

Fuente: El País

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