
El presidente Rodrigo Paz Pereira planteó un cambio estructural en la distribución de recursos del país al anunciar la implementación de un modelo “50-50” entre el Gobierno central y las entidades territoriales autónomas, al que calificó como un paso “cuasi federal”.

Durante un acto por la efeméride de Tarija, el mandatario explicó que esta propuesta no solo implica un nuevo pacto fiscal, sino también una transformación profunda en la forma en que las regiones construyen su desarrollo económico y social.

Según Paz, el esquema prevé que el Estado central aporte el 50% de los recursos, mientras que cada región deberá generar y administrar el otro 50%, asumiendo mayor responsabilidad sobre su crecimiento.
El Presidente destacó que este modelo permitirá a los departamentos definir sus propias prioridades, desde la formación de recursos humanos hasta el impulso de sectores estratégicos como turismo, hidrocarburos u otras áreas productivas.
En ese sentido, sostuvo que el país avanzará hacia una ruptura con el centralismo histórico, permitiendo que cada región tenga mayor autonomía en áreas clave como educación, salud y planificación económica.
Paz subrayó que este cambio permitirá que las regiones dejen de depender del nivel central para definir políticas, y que, en su lugar, construyan sus propias capacidades en función de sus potencialidades.

Asimismo, remarcó que este proceso implicará una participación activa de autoridades e instituciones locales, no solo en la elaboración de presupuestos, sino en la planificación integral del desarrollo regional.
El mandatario también aseguró que, en los primeros meses de su gestión, Bolivia ha recuperado credibilidad internacional, destacando la reducción del riesgo país de más de 2.200 puntos a menos de 500.
En paralelo, anunció el envío de un paquete de leyes estructurales, incluyendo normativas sobre hidrocarburos, minería, seguridad jurídica e inversiones, que serán debatidas en la Asamblea Legislativa.
Finalmente, Paz hizo un llamado a los legisladores a priorizar el consenso y dejar de lado posturas ideológicas, afirmando que el país necesita decisiones orientadas a generar empleo, inversión y producción en una nueva etapa de transformación económica.

