El economista Gonzalo Chávez realizó un balance crítico de los primeros 100 días de gestión del presidente Rodrigo Paz Pereira, señalando que el Gobierno logró algunas “victorias tempranas”, aunque advirtió que el país apenas inicia un proceso complejo de transformación económica que exigirá reformas profundas y acuerdos políticos urgentes.

Durante su análisis, el especialista afirmó que el Ejecutivo atraviesa una etapa decisiva, en la que las medidas administrativas y los decretos ya no serán suficientes para sostener la economía. Según explicó, la continuidad del modelo económico dependerá ahora del respaldo legislativo y de consensos políticos amplios.
Chávez destacó que la eliminación de los subsidios a los hidrocarburos fue el hecho más relevante del inicio de gestión, al romper un “mito” histórico que sostenía que retirar estas ayudas provocaría conflictos sociales inmediatos. A su juicio, la medida marcó un cambio importante en la política económica del país.
Sin embargo, sostuvo que esta decisión estuvo acompañada de problemas logísticos y cuestionamientos sobre la gestión energética, especialmente por dificultades en el abastecimiento de gasolina y dudas respecto a los contratos firmados. El economista señaló que el país continúa operando bajo mecanismos poco transparentes en materia de financiamiento energético.
El analista también alertó sobre el riesgo de presentar los avances iniciales como resultados definitivos. En su criterio, Bolivia apenas recorre los primeros kilómetros de una “maratón económica”, ya que aún no se han encarado transformaciones estructurales capaces de modificar el modelo extractivista.
Entre las tareas pendientes, mencionó la necesidad de reducir el tamaño del Estado y cerrar empresas públicas deficitarias. Criticó la demora en tomar decisiones sobre compañías estatales que, según afirmó, carecen de sostenibilidad económica y representan una carga fiscal.
Uno de los puntos centrales de su evaluación fue el futuro del tipo de cambio. Chávez planteó la posibilidad de aplicar un sistema de flotación controlada del dólar, condicionado a un fuerte recorte del déficit fiscal, la independencia del Banco Central y la creación de un fondo de estabilización de al menos 2.000 millones de dólares.
No obstante, advirtió que el país actualmente no cuenta con esos recursos y que solo podrían obtenerse mediante acuerdos internacionales, ya sea con Estados Unidos o con organismos multilaterales como el Fondo Monetario Internacional.
Respecto a los 8.000 millones de dólares anunciados en gestiones externas, el economista señaló que por ahora se trata de “dólares psicológicos”, ya que su llegada efectiva depende de la aprobación de leyes y del Presupuesto General del Estado en la Asamblea Legislativa.
Finalmente, Chávez enfatizó que el principal desafío del Gobierno será construir un pacto político que garantice gobernabilidad. Según concluyó, la economía boliviana necesita dejar atrás la “fantasía administrativa” de corto plazo y avanzar hacia reformas profundas que aseguren estabilidad institucional, social y económica.
Vía: Red UNO
