
La escasez de medicamentos en el Hospital de Clínicas de La Paz ha desatado preocupación entre pacientes y familiares, quienes denuncian que desde hace una semana no encuentran ni paracetamol, suero fisiológico ni antibióticos básicos. La situación vuelve a evidenciar las falencias estructurales del sistema público de salud en Bolivia, dejando a cientos de personas en estado de vulnerabilidad.


Los estantes vacíos en la farmacia interna del hospital reflejan la gravedad del problema. Una paciente relató que, pese a contar con receta médica, no pudo acceder a los fármacos recetados: “Solo me dan dos y lo demás no hay. Y son cosas básicas”, señaló. El malestar se repite entre los usuarios que deben recorrer por su cuenta distintas farmacias externas en busca de insumos.
Otro testimonio subraya la dimensión de la crisis: “Lo más básico, no hay. Ni paracetamol. Ahora tenemos que comprar hasta el suero fisiológico”. Esta situación no solo implica mayores gastos imprevistos para las familias, sino que también limita la continuidad de tratamientos médicos esenciales, afectando directamente la recuperación de los pacientes.
Un caso particularmente grave fue denunciado por un familiar de un paciente privado de libertad, quien aseguró haber gastado más de 85 bolivianos en medicamentos que deberían ser cubiertos por el Estado. “La licenciada de farmacia directamente te dice: ‘no hay’. No hay nada”, expresó con indignación.
La falta de insumos no se restringe al Hospital de Clínicas. Testimonios recogidos en centros de salud periféricos del departamento de La Paz confirman que la escasez de fármacos básicos es generalizada y compromete la atención médica de cientos de personas que dependen exclusivamente del sistema público.

Frente a la emergencia, los ciudadanos demandan una respuesta inmediata y efectiva de las autoridades del Ministerio de Salud y de la Gobernación de La Paz. La crisis no solo plantea un desafío logístico y administrativo, sino también ético: garantizar el acceso a medicamentos esenciales es un derecho básico que no puede seguir siendo un privilegio exclusivo de quienes tienen capacidad de pago.
Vía: Red UNO
