Un historial de injerencia: las principales intervenciones de Estados Unidos en América Latina

Estados Unidos, que este sábado aseguró haber capturado al presidente venezolano Nicolás Maduro durante un ataque al país caribeño, acumula un extenso historial de intervenciones militares y políticas en América Latina, especialmente desde la Guerra Fría. Estas acciones han marcado de forma profunda la historia política de la región y alimentan, hasta hoy, la desconfianza de varios gobiernos hacia Washington.

Tanto el fallecido presidente Hugo Chávez como su sucesor Nicolás Maduro denunciaron reiteradamente el supuesto respaldo estadounidense a intentos de golpe de Estado en Venezuela, incluido el fallido levantamiento de abril de 2002 que sacó a Chávez del poder durante 48 horas. Estas acusaciones se inscriben en una narrativa regional más amplia sobre la injerencia de Estados Unidos en los asuntos internos de países latinoamericanos.

Uno de los primeros antecedentes se remonta a 1954, cuando el presidente guatemalteco Jacobo Arbenz fue derrocado por mercenarios entrenados y financiados por Washington, tras impulsar una reforma agraria que afectaba intereses de la United Fruit Company. Décadas después, Estados Unidos reconoció oficialmente el papel de la CIA en ese golpe, en el contexto de la lucha contra el comunismo.

En 1961, la CIA respaldó la fallida invasión de Bahía de Cochinos en Cuba, donde más de 1.400 exiliados intentaron derrocar al gobierno de Fidel Castro. El episodio terminó en derrota para Washington y consolidó el régimen cubano, con un saldo de cientos de muertos entre ambos bandos.

Durante los años setenta, Estados Unidos apoyó activamente a dictaduras militares en el Cono Sur, consideradas un freno a los movimientos de izquierda. Washington respaldó el golpe de Augusto Pinochet en Chile en 1973 y sostuvo a la junta militar argentina desde 1976, en el marco de la llamada “guerra sucia”, que dejó miles de desaparecidos y fue coordinada regionalmente a través del Plan Cóndor.

En la década de 1980, la intervención estadounidense se intensificó en Centroamérica. La administración de Ronald Reagan financió a los Contras en Nicaragua para combatir al gobierno sandinista y envió asesores militares a El Salvador, donde una guerra civil dejó más de 70.000 muertos. Estas acciones se justificaron como parte del enfrentamiento global con la Unión Soviética.

También hubo intervenciones directas, como la invasión de Granada en 1983, bajo la operación “Urgent Fury”, y la de Panamá en 1989, cuando tropas estadounidenses derrocaron al general Manuel Noriega. Ambas operaciones fueron duramente cuestionadas por la comunidad internacional, aunque Washington las presentó como necesarias para restaurar el orden y proteger a sus ciudadanos.

Este historial de intervenciones explica en parte las reacciones regionales ante los recientes acontecimientos en Venezuela. Para muchos gobiernos y sectores políticos de América Latina, el anuncio de Washington reabre viejas heridas y revive el debate sobre la soberanía, la legalidad internacional y el papel de Estados Unidos en el destino político del continente.

Vía: La Razón

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