El candidato a la Gobernación de Tarija por APB Súmate, Freddy Castrillo, planteó la necesidad de buscar nuevas fuentes de financiamiento para el departamento ante la reducción sostenida de ingresos provenientes de las regalías por la venta de hidrocarburos. Según explicó, la disminución de estos recursos obliga a replantear el modelo económico departamental para garantizar el cumplimiento de las competencias establecidas en la Constitución y el Estatuto Autonómico.


Castrillo sostuvo que una de sus principales propuestas es impulsar la descentralización impositiva, con el objetivo de que parte de los impuestos nacionales generados en Tarija permanezcan en el propio departamento. Señaló que actualmente los recursos de coparticipación tributaria benefician principalmente a municipios y universidades, mientras que la Gobernación no recibe asignaciones directas, situación que —afirmó— limita su capacidad de gestión.
En ese marco, propuso que el 25% de los ingresos tributarios nacionales sea destinado a los gobiernos departamentales, lo que permitiría a Tarija recibir aproximadamente 400 millones de bolivianos adicionales. Indicó que estos recursos podrían utilizarse para ejecutar proyectos concurrentes en áreas como salud, educación y seguridad ciudadana junto a los municipios.
El candidato también planteó iniciar un proceso de conciliación de cuentas con el Gobierno central, argumentando que el departamento asumió gastos vinculados a competencias nacionales, como la Renta Dignidad y la construcción de carreteras, por lo que considera que dichos recursos deben ser restituidos a Tarija.

Asimismo, demandó la devolución de los fondos retenidos del Impuesto Directo a los Hidrocarburos (IDH) destinados a programas de exploración que, según afirmó, no generaron resultados efectivos. Castrillo estimó que el monto retenido asciende a unos 1.200 millones de dólares a nivel nacional, de los cuales una parte significativa correspondería al departamento productor.
Finalmente, señaló que estas medidas buscan fortalecer la autonomía departamental y evitar retrocesos hacia modelos centralistas, remarcando que el desarrollo de Tarija debe sustentarse en decisiones propias y en la recuperación de recursos que, a su criterio, pertenecen al departamento.
