Tarija bajo fuego: crecen los casos de sicariato y ajustes de cuentas sin respuestas judiciales

El asesinato del dirigente político Mauricio Aramayo conmocionó a Tarija y al país por la violencia del ataque y el perfil de la víctima, cercana al presidente Rodrigo Paz. Sin embargo, el caso no es un hecho aislado, sino parte de una preocupante seguidilla de crímenes con características de sicariato y ajustes de cuentas que se registraron en el departamento durante los últimos meses y que, en su mayoría, siguen sin resolverse.

El crimen de Aramayo ocurrió la noche del jueves pasado, cuando fue interceptado por una motocicleta ocupada por dos encapuchados que le dispararon de forma directa al tórax y al cráneo. Aunque el caso fue declarado en reserva, se conoció que existen al menos dos aprehendidos, entre ellos un extranjero señalado como autor material y un familiar del presunto autor intelectual, capturado en Yacuiba.

Durante ese operativo también se halló un arma de fuego y documentación vinculada al Servicio Nacional de Sanidad Agropecuaria e Inocuidad Alimentaria (Senasag), institución que Aramayo dirigió brevemente en diciembre. A ello se sumaron declaraciones de la vocera presidencial, Carla Faval, quien sostuvo que la víctima había recibido amenazas por negarse a aceptar una coima, hipótesis que abrió nuevas interrogantes sobre el trasfondo del crimen.

Aunque inicialmente se evitó calificar el hecho como ajuste de cuentas, las circunstancias del ataque y las versiones que circulan apuntan a un escenario más complejo, vinculado a posibles disputas de poder, venganzas o estructuras criminales con conexiones políticas o económicas.

Lejos de ser el primero, el caso de Aramayo se suma a otros episodios de violencia extrema ocurridos en Tarija. El 17 de diciembre de 2025, Juan Durán fue atacado por encapuchados en motocicleta que le dispararon en repetidas ocasiones; sobrevivió de milagro, pero hasta hoy no se conocen los móviles ni a los responsables.

En noviembre de 2024, un hombre fue ejecutado con tres disparos en la cabeza en pleno mercado Abasto del Sur, ante la mirada de testigos. La FELCC y la Fiscalía señalaron que se trataba de un ajuste de cuentas por la modalidad del crimen y los antecedentes del fallecido, pero el caso nunca fue esclarecido.

La violencia también alcanzó a Yacuiba, donde en octubre de 2025 un joven argentino fue baleado por sicarios que huyeron hacia Argentina por un paso no autorizado. El crimen fue catalogado como ajuste de cuentas, pero hasta la fecha no se identificó a los atacantes ni los motivos del asesinato.

Bermejo figura igualmente en la lista de hechos sin resolver. En mayo de 2025, un encapuchado disparó contra un grupo de personas reunidas en una vivienda, con la intención de matar al dueño del inmueble. Meses después, en Jueves de Compadres, otro ataque dejó un muerto y dos heridos, pero la investigación quedó paralizada por la falta de cooperación de la familia de la víctima.

La reiteración de estos hechos, con sicarios que actúan en motocicletas, disparos certeros y huidas rápidas, refuerza la hipótesis de la presencia de estructuras criminales organizadas en el departamento. Aunque no todos los casos están ligados directamente al narcotráfico, la modalidad evidencia una violencia planificada que desafía la imagen de Tarija como una región tranquila y deja en evidencia la fragilidad de las respuestas judiciales y policiales.

Vía: El País, Tarija

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