
La empresa taiwanesa TSMC ha estado en el foco de las autoridades estadounidenses desde octubre de 2024, cuando el Departamento de Comercio de EE.UU. inició una investigación por presuntos vínculos con Huawei. Aunque meses después se aclaró que TSMC no mantenía acuerdos directos con la compañía china, las sospechas se intensificaron tras descubrirse que empresas intermediarias habrían facilitado chips fabricados por TSMC a Huawei.

En diciembre de 2024, TSMC rompió lazos con PowerAIR, una firma de Singapur que presuntamente entregó a Huawei chips para inteligencia artificial. Esta ruptura se sumó a otra anterior con Sophgo, empresa que también habría actuado como intermediaria. No obstante, en marzo de 2025, el CSIS acusó a TSMC de haber fabricado indirectamente unos dos millones de chips Ascend 910 para Huawei, lo que agudizó las tensiones en torno a la compañía.
El gobierno de Taiwán entra en escena
Ante la creciente presión, el Gobierno de Taiwán decidió intervenir directamente. A través del Ministerio de Economía, incluyó a Huawei y SMIC en su lista de control de exportaciones, obligando a empresas como TSMC y UMC a solicitar licencias especiales para venderles bienes tecnológicos. En la práctica, esta medida funciona como una prohibición total de la venta de semiconductores y equipos de litografía a estas compañías chinas.
La acción del gobierno taiwanés se alinea con la estrategia de EE.UU., cuyo Departamento de Comercio ya había sancionado a más de 600 entidades de China, Rusia, Irán, Pakistán y Myanmar. La justificación oficial para estas medidas se centra en la prevención de la proliferación de armas y la protección de la seguridad nacional. Taiwán, por su parte, busca frenar la transferencia de tecnología sensible, tanto directa como indirectamente.

Consecuencias para la industria china de chips
Aunque TSMC ya tenía restringida la venta de chips avanzados a Huawei, esta nueva regulación endurece las condiciones y limita incluso las rutas indirectas. Como respuesta, se prevé un fortalecimiento de la alianza entre Huawei y SMIC, que ahora representan la mejor esperanza de China para sostener su industria de semiconductores en medio de un cerco tecnológico sin precedentes.

Vía: Xataka
